En bandeja de plata

En una bandeja de plata. Ahí le ha servido Tony Pulis el campeonato de liga al Leicester después de que su equipo lograra arrebatarle dos puntos al Tottenham en White Hart Lane. Esto deja a los londinenses a siete puntos de los foxes cuando sólo quedan nueve en juego. De este hecho se deriva una traducción clara a la par que evidente: si los de Ranieri vencen en Old Trafford el próximo domingo, se convertirán matemáticamente en los nuevos campeones de la Premier. El nivel que habían exhibido los Spurs en sus últimos envites hacía prever que la resolución del campeonato habría de prolongarse alguna semana más, pero el West Bromwich Albion volvió a demostrar que, aunque despliega un estilo de juego de lo más arcaico, es un equipo ultracompetitivo. Ya empató a domicilio en casa del líder y ayer lo hizo de nuevo, en esta ocasión en otro feudo teóricamente difícil como el Lane. Y lo hizo con sus armas.

Lo cierto es que el Tottenham debió cerrar el partido en el primer acto. Salió en tromba y embotelló al Albion en su área durante toda la primera mitad. Los de Pulis, que son el equipo con el ratio más bajo de posesión y pases acertados de toda la liga, apenas podían acercarse a las inmediaciones de Hugo Lloris. Careció de fortuna el cuadro de Pocehettino, que vio cómo hasta en tres ocasiones estrellaban el balón en la madera. Finalmente conseguirían abrir el marcador aunque lo harían de la manera más inverosímil: en una jugada a balón parado que terminó con Craig Dawson introduciendo el balón en su propia portería de la forma más antiestética posible. Se fueron pues los Spurs ganando al descanso y con la sensación de que nada podía hacer peligrar su victoria. Pero, ¡ay, amigo!, uno nunca se puede fiar de un equipo dirigido por Tony Pulis.

Se entiende que el técnico galés arengó a los suyos en la caseta. Viendo cómo vocifera desde su área técnica, cuyos chillidos son perceptibles en las retransmisiones televisivas, uno puede hacerse a la idea del tono que mantuvo con sus jugadores en el vestuario. Sea como fuere, en la reanudación los baggies mostraron una actitud bien diferente. Construyeron un muro de hormigón frente a la portería de Myhill y comenzaron, aunque de manera esporádica, a hilvanar jugadas de relativo peligro. Llevó el partido a su terreno y lo acabó empatando como mejor sabe hacer el West Brom: en una jugada de estrategia. Probablemente es el mejor equipo de la Premier en este tipo de situaciones, y en la acción del gol lo dejó patente. Así, fue el propio Dawson quien acertó a enviar el balón a la red de un testarazo a la salida de un córner. Tras el tanto del empate no se volvería a mover el marcador.

Incomprensiblemente, en un partido dominado casi en su totalidad por los Spurs, el Tottenham se dejó dos puntos por el camino, y con ello, prácticamente dice adiós a la posibilidad de ganar un título que el West Bromwich Albion ha servido en bandeja al Leicester. Al término del choque, Tony Pulis quiso elogiar la actitud de sus jugadores y mandar un mensaje más que explícito a su colega en el banquillo del Leicester, Claudio Ranieri. “Sí, espero que me envíe una buena botella de vino tinto”, concluyó Pulis.

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