Joey Barton, a secas

2783db2e_oAnte un panorama político tan caldeado como el actual, con la hipotética secesión de Cataluña encima del tapete, se ha convertido casi en costumbre el trasladar ese debate a escenarios deportivos o futbolísticos. La mayoría aboga por desligar la política del deporte, aunque siempre existen resquicios de conexión entre ambos universos, ejemplificados comúnmente en individuos de la esfera deportiva que vierten sus opiniones políticas para el conocimiento del resto. Hay casos concretos de futbolistas o técnicos que han querido entrar en jardines que otros consideran vedados, cosa que también ha llegado a suceder fuera de las fronteras españolas. De hecho, en Inglaterra reside un futbolista tan atípico y polémico que incluso ha llegado a participar en debates televisivos de la BBC, en medio de periodistas y candidatos a ocupar escaños. Él es Joey Barton, un personaje que no se corta ni afeitándose, lo que no le ha proporcionado muy buena fama, que digamos. Más bien lo contrario.

Tales han sido sus peripecias que quienes tengan alguna noción previa sobre él, probablemente sea por alguno de los escándalos que ha protagonizado más que por sus buenas actuaciones sobre un terreno de juego, y eso que sus inicios fueron prometedores. Había pasado varios años formándose en la academia del Manchester City y su buen hacer con los juveniles bien le valió firmar un contrato con el primer equipo, que aunque no era el actual equipo formado a base de talonario, sí estaba en el más alto escalafón del fútbol británico. Pero a medida que su peso en el club citizen aumentaba, igualmente lo hacía su propensión a meterse en líos. Así, para cuando su performance le supuso una llamada del seleccionador nacional en reconocimiento a su juego, ya había estado inmerso en más de un altercado. Entretanto, Barton ya había sido sancionado por apagarle un cigarro en el ojo a un compañero del filial o por iniciar una pelea contra un seguidor del Everton que le había increpado. Por ello, después de pagar más de cien mil libras en multas, Joey llegó a ingresar durante una semana en una clínica deportiva para reeducar su conducta.6076a8d2_o

No obstante, esos siete días de rehabilitación no surtieron demasiado efecto. Poco tiempo después, las cámaras le pillaron enseñándoles el trasero a los fans del equipo rival durante un encuentro, también fue arrestado por una fuerte discusión con un taxista y en otra ocasión dejó inconsciente a su compañero Ousmane Dabo tras una pelea, lo que finalmente derivó en una suspensión que le obligó a abandonar el City. Pese a todo, aún había equipos que confiaban en sus aptitudes para el balompié, y a finales de 2007 el Newcastle lo fichó por una cantidad cercana a los 6 millones de libras. 

Sin embargo, su mudanza al noreste de Inglaterra no resolvió sus problemas temperamentales. Y finalmente, tras una nueva reyerta en la que dejó mal paradas a dos personas, Barton fue condenado a seis meses de prisión. Solicitó entonces ayuda para dejar a un lado el alcoholismo con el propósito de ordenar su cabeza. Abandonó definitivamente la cárcel a los 77 días.

Su condición de exconvicto no le abandonaría jamás. Desde su salida de prisión, Joseph Barton ha pasado por el ya citado Newcastle United, Queens Park Rangers e incluso por el Marsella. Y en todos ellos ha dejado su sello característico. Siendo eminentemente un jugador de corte defensivo, el tackling siempre le ha definido mejor que el pase o el gol – aunque ha anotado varios a lo largo de su carrera -. La dureza y la agresividad con la que se emplea le ha llevado a ser considerado como uno de los futbolistas más sucios de toda Inglaterra, algo que en buena medida confirma todo su historial de incidentes. Sin datos sobre la mesa, me atrevería a afirmar que Barton es uno de los jugadores más expedientados a raíz de conductas antideportivas. Ha tenido altercados con Pedersen (al que propinó un puñetazo en el pecho) o con Fernando Torres (al que dedicó unos gestos poco elegantes); y se ha visto envuelto en multitud de tanganas.ce5505f5_o

Es su naturaleza, sin duda anómala. La ha venido proyectando en los estadios pero también fuera de ellos. Porque, aun sabiendo que sus opiniones serán controvertidas, no tiene reparos en expresarlas, aunque luego tenga que disculparse por ello. Primero habla y luego piensa. Le ha sucedido en varias ocasiones, y probablemente le vuelva a ocurrir. De Thiago Silva dijo que era “un transexual con sobrepeso”, de Neymar que era “el Justin Bieber del fútbol”, etc. Y es que a Barton los 140 caracteres de Twitter le pierden. Le pierden y le han llevado, en la última de sus “hazañas”, a tener que retractarse y dar más explicaciones de las que hubieran sido precisas. Así le ocurrió en la presentación con su nuevo club, el Burnley, por el que firmó en el pasado mercado estival y sobre el que ya había opinado con anterioridad:

Puede que seamos una mierda. Puede que estemos sobrevalorados pero al menos no tenemos que vivir en Burnley”.  

“Encantado de haber firmado por el Burnley. Un entorno futbolístico del que estoy deseando formar parte ya”.

Polémico como pocos, el posicionarse políticamente y sus comentarios futbolísticos le han llevado a recibir lluvias de críticas. Pero no todo son sombras en su persona. Es más, detrás de su ceño fruncido encontramos a un tipo honesto, comprometido con causas sociales y con los menos favorecidos. Y es que también muchas de sus opiniones son loables, como las referentes a la acogida de refugiados. Pues Joseph Barton parece empeñado en no dejar indiferente a nadie. Para bien o para mal, está claro que lo consigue.

Anuncios