Rock&Roll en Upton Park

France v Croatia - International FriendlyDe aspecto chulesco y expresión desafiante, Slaven Bilić constituye un ejemplo bastante recurrente de lo que es un técnico alejado de los estándares de comportamiento impuestos entre los mánager del siglo XXI. Porque no es necesario rozar una finura casi aristocrática en la conducta para ser un gentleman. De hecho, Bilić lo sabe ser a su manera. Precisamente, ese cariz canallesco y su particular temperamento son los que hacen del entrenador de Split un tipo carismático donde los haya, cercano a la masa social de seguidores. Eso y que, además de ser un consumado rockero, acumule más de una década de experiencia en los banquillos han hecho que en East London hayan decidido apostar firmemente por él como nuevo técnico del West Ham United.

Si hay una cosa que tenga clara el propietario de los hammers es que Slaven Bilić es el hombre ideal para actuar como motor de cambio en la entidad. Uno de los primeros movimientos en esta transformación pasa por unificar a la hinchada en torno a la figura de un líder. Bilić abandonó Estambul hace unos días entre vítores proferidos por la torcida del Besiktas, su anterior club. Una afición que supo reconocer la labor del croata pese a no haber ganado ningún título en la antigua Constantinopla. ‘Comandante Bilić’, le llamaban. Teniendo en cuenta esto y que la relación de Sam Allardyce (antiguo entrenador de West Ham) con la grada no era precisamente ideal, David Sullivan (propietario) está confiado en que Bilić es el comodín que ha tenido guardado bajo la manga.

Bilić gana en cualquier comparativa con Big Sam. Fue jugador de los hammers y su estilo característico dista bastante del fútbol por muchos momentos arcaico que ha practicado el West Ham a las órdenes de Allardyce. Con ello, Bilić contará con el favor popular en una temporada especial, pues la 15/16 será la última que dispute el club en Upton Park antes de partir hacia el Estadio Olímpico. Además, la participación en una competición continental como la Europa League (vía clasificación de Fair Play) otorga al recién llegado un estímulo positivo, aunque al mismo tiempo supone un motivo para no perder ni un solo segundo de cara a planificar una campaña que comenzará para ellos a principios de julio.

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Bilić ya fue jugador del West Ham entre enero de 1996 y junio de 1997, antes de marchar al Everton, club en el que militaría durante dos cursos.

Esa limitación temporal en la preparación es uno de los riesgos que asume el nuevo West Ham, pues quizá la primera ronda de Europa League sea demasiado prematura para un equipo en el que, aparentemente, van a cambiar varias cosas, empezando por la manera de jugar. La vocación ofensiva que Bilić imprime en sus plantillas obliga a Sullivan a moverse rápido en el mercado en busca de futbolistas que se adapten a las nuevas demandas del croata. Necesita hombres del corte de Downing, el jugador hammer que más ocasiones generó con diferencia en la última edición de la Premier, pero igualmente requiere de atacantes de garantías. En esa onda, puede que Loic Remy sea la solución para una línea de vanguardia en la que ningún jugador fue capaz de asentarse, por los motivos que fueran (lesiones, falta de gol, etc.). Los registros del francés, además, mejorarían los del resto de sus futuros compañeros, si es que finalmente el Chelsea le deja salir.

Pero independientemente de las circunstancias, Bilić asume el cargo repleto de confianza. Y es que pese a no ser un entrenador de títulos, este ‘doctor House‘ de los banquillos es una apuesta ganadora. Basta mirar el porcentaje de victorias que acumula en sus anteriores etapas para saber que Bilić ya está curtido en mil batallas. Empezó como mánager en su ciudad natal, en el Hajduk Split, y años más tarde añadió a su currículum experiencias en el Lokomotiv de Moscú y en el Besiktas, la más reciente. Entre estas etapas se sitúa la más reconocida y provechosa de todas: seis años dirigiendo al combinado nacional de Croacia. Previamente había estado al frente de la sub-21, donde trabajó con Luka Modric antes de darle la alternativa con la absoluta. Cinco ciclos diferentes y solo en Rusia el bagaje de Bilić se situó por debajo del 50% de victorias (39%). En el resto, el croata firmó números no al alcance de cualquiera, sobre todo con la selección nacional, con la que solo perdió 8 encuentros de 65 dirigidos.SlavenBilicTenFast

En Turquía se quedó a las puertas de los títulos. Los disputó hasta el final, aunque acabaron resolviéndose a favor de los otros dos gigantes del fútbol otomano. Sin embargo, Bilić actuó en el Besiktas como elemento de cohesión en un club que se resquebrajaba por momentos. Construyó un nuevo equipo cimentándolo sobre una base de jugadores jóvenes y patrios, comprometidos con su disciplinado planteamiento. Y ahí estuvo la clave de su éxito a ojos de una de las aficiones más calientes del continente.

Porque el propio Bilić resumió a la perfección su ideario futbolístico en rueda de prensa después de ganar un partido de la Superliga turca. “La filosofía del equipo se basa en el poder del conjunto. Aquí no hay ricos ni pobres. No hay clases. Digamos que me estoy esforzando por hacer de mi equipo un equipo socialista”. Así es Slaven Bilić, un tipo honesto y comprometido políticamente que extrapola su singular forma de ser a los banquillos. Por eso, como apasionado del rock e integrante del grupo Rawbau, en el que toca la guitarra, no es de extrañar que Bilić utilice la música como herramienta de motivación con sus jugadores. Así, en unas semanas los acordes del I’m forever blowing bubbles sonarán con más intensidad que nunca en Boleyn Ground. El ‘Comandante Bilić’ ya está a los mandos.

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