Condenados al exilio

Donbass_Arena_3El Donbass Arena era una auténtica joya arquitectónica del siglo XXI. Embutido entre los árboles y el verde pasto de unos jardines de cuento de hadas, el estadio se erigía imponente en el horizonte de Donetsk. Verlo iluminado de noche era un auténtico deleite para los sentidos, como si un platillo volante se hubiera posado sutilmente sobre el paisaje. Construído para la Eurocopa de Polonia y Ucrania, este recinto deportivo traído del futuro albergó algunos de los mejores encuentros de aquel campeonato, convirtiéndose a la par en el hogar de uno de los clubes más laureados de la nación, el Shakhtar. Constituía el lugar idóneo para acoger en su seno al gran dominador del fútbol ucraniano durante la última década y a su ferviente hinchada. En el plano futbolístico todo parecía ir sobre ruedas, hasta que un contencioso diplómatico que posteriormente desembocaría en una guerra civil hizo saltar todo por los aires. Mucho han cambiado las cosas en el este ucraniano desde que comenzara el conflicto bélico entre nacionalistas ucranianos y  separatistas prorrusos, que son quienes controlan Donetsk. La guerra, que ya se ha cobrado más de 6.000 víctimas, está tiñendo de sangre y oscurantismo el coqueto coliseo del Shakhtar. Hace meses que los jugadores no pisan el recinto. La coyuntura bélica obligó al club presidido por el magnate Rinat Akhmetov a trasladarse a Lviv, 1.230 km al oeste de Donetks, lejos del epicentro de los enfrentamientos armados. Tan cruda es la situación que, a día de hoy, el Donbass Arena sólo puede hacer las veces de centro logístico y de reparto de alimentos. De hecho, entre sus pasillos no se reúnen fieles seguidores sino sacos de ayuda humanitaria.

En realidad, los incidentes no dejan de sucederse: el pasado año el club denunció que varios hombres armados habían asaltado las oficinas del club, y a finales de octubre una persona estuvo a punto de morir cuando, producto de la onda expansiva causada por una detonación cercana, un trozo de la fachada del estadio se desprendió cayendo a escasos centímetros de donde se hallaba el individuo. La escena, recogida por las cámaras de seguridad de la zona, eriza el vello cada vez que se reproduce. Meses más tarde, algunas partes del armazón han quedado reducidas a escombros, aunque por fortuna el estadio continúa en pie, que no es poco teniendo en cuenta el estado de total destrucción de otras instalaciones de la ciudad como el aeropuerto.

El aeropuerto internacional Sergey Prokofiev, hoy convertido en un gigantesco esqueleto de escombros, es uno de los más certeros espejos de la guerra en Donetsk.

El aeropuerto internacional Sergey Prokofiev, hoy convertido en un gigantesco esqueleto de escombros, es uno de los más certeros espejos de la guerra en Donetsk.

El fútbol, en consecuencia, no es ajeno a la descarnada realidad que hemos esbozado. Ya en el último tramo de la pasada temporada la federación ucraniana tuvo que amoldarse al clima de tensión que vive el país. Se demoró el final del campeonato y todos los partidos de esa fase de la campaña, incluida la final de copa, se disputaron en estadios vacíos. Durante el periodo estival, además, la competición quedó reducida a 14 equipos, pues los dos conjuntos de la recién independizada Península de Crimea (anexionada a Rusia hace un año),  el Sevastopol y el Tavriya Simferopol, decidieron integrarse al fútbol ruso. La presente temporada se puso en marcha en septiembre aprovechando un alto al fuego que acabaría siendo momentáneo.

Los jugadores de élite, muchas veces vistos por los aficionados como entes superiores que quedan al margen de los problemas que puedan afectar a la población de a pie, acaban sufriendo igualmente los devastadores males de la lucha armada. Nadie inmiscuido en tales circunstancias puede obviar el sufrimiento que le rodea. Así, los jugadores del Shakhtar, forzados al exilio y presos del conflicto, no son ajenos a la contienda militar. Es algo que se adivina normal y lógico viendo el panorama desde la lejanía. “Si la gente dejara de morir cada día, podríamos centrarnos en el juego. A veces vas a jugar y oyes que ha muerto gente, y eso te afecta. Internamente no estás tan concentrado”, comentaba Andriy Pyatov, portero del Shaktar y de la selección ucraniana, en una entrevista al diario británico The Guardian. Los jugadores han declarado su deseo conjunto de cimentar una Ucrania unida, pero las cosas no son sencillas con los sentimientos identitarios tan a flor de piel. En Donetsk, pese a ser bastión de los separatistas, el contraste ideológico se hace patente entre los hinchas, no todos partidarios de aliarse con el régimen de Putin. Lejos de ello, algunos fans han iniciado campañas de recaudación de fondos para que las tropas ucranianas puedan recuperar la ciudad e incluso venden la tradicional indumentaria negra y naranja con los colores patrios, el amarillo y azul. Ahora bien, muchos de estos fanáticos han decidido mudarse al oeste, temerosos de sufrir represalias. Por su parte, algunos incondicionales del Karpaty, club de Lviv, no dudaron en mostrar su animadversión hacia el conjunto del Donbass cuando este se asentó en la localidad. Aun así, el transcurrir de los meses parece haber apaciguado los ánimos, habida cuenta del apoyo con el que contó el cuadro de Mircea Lucescu en su enfrentamiento de octavos de Champions contra el Bayern, librado precisamente en Lviv. A fin de cuentas, no dejan de ser ucranianos.Lucecu

Con tan caótica situación como telón de fondo, en lo futbolístico, el Shakhtar está más cerca que nunca de ceder el trono en favor del gigante de la capital, el Dinamo Kiev. El club capitalino es líder invicto de la liga una vez traspasado el ecuador del campeonato y está vivo en la antepenúltima fase de la Europa League. Después de un último lustro a la sombra del conjunto de Donetsk, que el Dinamo vuelva a conquistar el título de liga, algo que no sucede desde 2009, parece más viable que nunca. Ya el año pasado los blanquiazules pusieron fin a varios años de sequía venciendo en la final de copa al Shakhtar, precisamente, y ahora quieren aprovechar su buen momento y la delicada situación de su más acérrimo rival para volver a dominar la nación. Pese a todo, el club “minero” ya se ha conjurado para impedirlo. Una vez fuera de toda competición continental, los exiliados se han construido una coraza para camuflar en la medida de lo posible la situación que atraviesan y centrarse en recortar los 7 puntos que le separan del primer clasificado. Lo cierto es que la fortaleza mental que está demostrando la plantilla invita a pensar que es posible. Los jugadores han jurado fidelidad al club y desde la unión interna están haciendo que la labor de jugar a más de 1.000 km de su sede natural sea menos espinosa. En este sentido, uno de los muchos brasileños que pertenecen a la entidad, como es Luiz Adriano, reiteró no hace mucho su lealtad al Shakhtar tras ser vinculado con varias escuadras importantes del continente. En la misma onda, Pyatov alabó la gentileza de Lucescu al permanecer en el banquillo del equipo pese a tener ofertas del Galatasaray. “Nadie abandonó el equipo, así que ahora somos incluso más fuertes que antes”.

Sea como fuere, el caso es que la situación dista mucho de ser cómoda. “El país se hunde en la tristeza, pero necesitamos seguir jugando al fútbol para al menos distraer a la gente de la política y la guerra”, añadía Pyatov, uno de los que están viviendo la tragedia más de cerca, pues se está encargando de dar asilo en un apartamento que posee en la localidad de Poltava a varios amigos que huyeron de Donetsk. Lejos de casa y en medio de un conflicto que por momentos parece enquistarse, los integrantes del Shakhtar siguen anhelando el momento de poder volver a una Donetsk en paz y a su feudo, el Donbass Arena. Ojalá sea pronto, desde luego, aunque por el momento tendrán que seguir en el exilio. Porque aunque los misiles sigan cruzando el frente enemigo, la pelota no se detiene.

00

………………………………………………………………………………………………

«El día que acabe la guerra volveremos a Donetsk y besaremos el pavimento de las calles»

Darijo Srna, futbolista del Shakhtar desde 2003.

……………………………………………………………………………………………….

Anuncios