Un viaje muy peculiar

Nouvelle_Caledonie¿Les he dicho alguna vez lo especial que es la Coupe de France? Pues sí, ciertamente tiene algo diferente a cualquier otra competición futbolística que puedan imaginar. Verán, la breve historia que viene a continuación llega con un pelín de retraso, pero es tan súmamente underground que aquí no podíamos obviarla, y es que no todas las semanas un equipo de fútbol amateur tiene que recorrer unos 17.000 kilómetros para jugar un partido de copa.

No se asusten, el dato es correcto. Y antes de que sus cabezas exploten buscando solución a la ecuación, les explicaré el motivo de tan extraordinario acontecimiento. La Copa de Francia es famosa por el gran número de equipos que en ella compiten (más de 8.000), once de los cuales pertenecen a territorios de ultramar franceses (Guadalupe, Guyana, Martinica, Tahití, etc.), de ahí que se produzcan desplazamientos tan salvajes como los del anterior fin de semana. El más largo de todos lo tuvo que realizar un conjunto de la cuarta división francesa, el Trélissac. Partieron desde su localidad en la Aquitania, del mismo nombre que el club, hasta Noumea (Nueva Caledonia), un lugar al que a ninguno de nosotros nos importaría ir mañana mismo si no estuviera tan lejos, claro. Porque las 23 horas de vuelo (tirando por ‘lo bajinis’) y las correspondientes escalas no creo que sean del gusto de nadie.

Así que de este modo llegó el Trèlissac a la afrodisíaca Nueva Caledonia para jugar la séptima ronda contra el AS Magenta, club más laureado de la isla y líder invicto tras 21 encuentros de la liga caledoniana, pese a tener a un cervatillo más inofensivo que ‘Bambi’ como emblema. ¿Del partido? Poco que decir. Bueno, sí, que  cuesta creer que los hinchas del Trélissac estuvieran pendientes del choque puesto que se disputaba a las 3 de la tarde, hora local, que vienen a ser las 5 de la madrugada en Francia. Eso sí, al menos semejante viaje no fue en vano para los jugadores foráneos, que ganaron 0-3 y obtuvieron el pase a la siguiente ronda de la Coupe de France (1/64). No sabemos si al menos les daría tiempo a disfrutar de las maravillosas playas del Pacífico o de las reservas naturales del islote, por lo que no podemos entrar a valorar si el trayecto de 35.000 kilómetros (entre ida y vuelta) fue plenamente satisfactorio al margen de la victoria en el terreno de juego. Habrán de contentarse, mientras tanto, sabiendo que en la siguiente eliminatoria del torneo el viaje se les hará más ameno puesto que únicamente tendrán que recorrer los 300 km que separan Trèlissac de Luçon.

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