Vencer sin desarmarse

Don Diego Pablo Simeone volvía a ocupar el banquillo de la Ribera del Manzanares en una jornada europea. Tarde que se presentaba épica y con un partidazo por delante. Figuras y más figuras sobre el césped, leyendas como Buffon y magos como Arda, y en la banda el mejor director de orquesta del mundo. El ‘Cholo’ tomó la batuta, dio unos golpecitos sobre el atril y comenzó a interpretar la partitura. Sinfonía que sonaba con estruendo al sur de la capital, campeón contra campeón, dos espejos enfrentados con estilos marmóreos, impenetrables. Una primera parte pausada, en la que la Juventus tuvo el balón pero se repartieron las ocasiones, dio paso a un segundo acto, en el que el maestro de ceremonias introdujo la pieza que haría levantarse al público de los asientos: Antoine Griezmann. El francés provocó que la música aumentara el ritmo, la caballería atacaba a toque de corneta, y cuando eso sucede en el Vicente Calderón, lo normal es que el in crescendo acabe con una tormenta de centros, remates, ocasiones y… con la victoria para los locales.ATM5

Y así sucedió otra vez. ‘La Vecchia Signora’ llegaba a Madrid con dos etiquetas que, aún a principio de temporada, asustan. Sin goles encajados y sin derrotas en su casillero, compacta como buen equipo italiano, pero con la pegada descomunal de hombres como Arturo Vidal, Carlos Tévez, Fernando Llorente e incluso Paul Pogba. Massimiliano Allegri había tomado con soltura el testigo de Antonio Conte, y el cambio ni se había notado: tanto en la Serie A como en Europa, los bianconeros aplastaban sin compasión. Frente a ellos estaba el subcampeón de Europa y supercampeón de España, un equipo que parece tejer un fútbol algo más vistoso que el año pasado, sin restar un ápice su efectividad y con más recursos desde el banquillo. Hoy no saltaron ni Alessio Cerci ni Raúl Jiménez, y se quedó en casa el ‘Cebolla’ Rodríguez, tres jugadores de refresco con un gran nivel que no se echaron en falta desde el bando colchonero.

El partido había tomado el rumbo de ser un 0-0. Era un empate de libro, sin ocasiones claras, sin profundidad y con excesivo control por parte de dos equipos que querían vencer sin desarmarse. La Juve monopolizaba cada vez más el esférico, aunque abusó de los cambios de juego y la combinación horizontal. Viendo que su oponente parecía contentarse con el empate, el carismático entrenador argentino movió ficha. Se la jugó, apostó al doble o nada y, como siempre, le salió todo a favor. La baja de Gabi colocó a Saúl haciendo de Koke, y retrasó al ‘6’ a la posición del capitán. El pobre Ñíguez se vió superado en todo momento por su costado, donde Evra y Marchisio lo tuvieron bien amarrado. Con más corazón que cabeza, pasó unos fatigosos minutos sobre el terreno de juego, y dejó paso al citado Griezmann.ATM4

El caso de Antoine Griezmann es especial. Y es que aunque tiene calidad de sobra para definir los partidos él solito, Simeone lo prefiere partiendo desde el banco en los encuentros más determinantes. Es decir, Griezmann no parece perfilarse como titular a medio plazo, pues tanto Raúl García, como Koke y Arda, no van a moverse de sus posiciones en los partidos de gran calibre. Si sumamos a esto el poco aprecio del ‘Cholo’ por las rotaciones, nos sale que el bueno de Antoine ha venido para ocupar el espacio que bien podía haber llenado Alessio Cerci como revulsivo. Veremos si esto cambia a lo largo de la temporada o el francés asume su rol de secundario. Lo cierto es que hoy, al igual que en el Santiago Bernabéu, su presencia multiplica a Arda Turan y viceversa. De hecho, las jugadas de los goles de la victoria en el coliseo blanco y ante la Juventus son un calco: apertura para Juanfran, centro del lateral, el delantero que no llega o la deja pasar… y la magia turca.

En una semana decisiva tras el dubitativo inicio del equipo en Liga y Champions, el Atleti ya suma dos de dos. La goleada al candidato hispalense supuso un refuerzo moral para hombres como Saúl o Raúl Jiménez, y la victoria de ayer es el golpe sobre la mesa para despertar a aquellos que dudaban. Ahora toca Mestalla, otro partido para medirse, y ya van tres consecutivos. Pero si la partitura sigue siendo interpretada con tal maestría por Diego Pablo y sus pupilos, no tengan la menor duda de que en el Vicente Calderón seguirá sonando aquello de “porque luchan como hermanos, defendiendo sus colores…”.ATM6

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