Alejó los fantasmas

Su rostro hierático antes de que comenzara el encuentro reflejaba la tensión del momento. Ni una sola mueca. Louis van Gaal se la jugaba y la seriedad que le acompañaba, más acrecentada que en otras ocasiones, era simplemente el reflejo de la presión a la que iba a tener que someterse. Todo ello provocado por un inicio nefasto de la presente campaña, después de haber sumado dos puntos de nueve posibles ante Swansea, Sunderland y Burnley y tras caer con estrépito y de forma vergonzosa en la Capital One Cup a manos de un rival de la League One (dos divisiones por debajo).

Así pues era el cuarto envite, segundo en Old Trafford y primero con la plantilla ya cerrada y con las últimas incorporaciones haciendo acto de presencia. Después de varias probaturas infructuosas con el esquema táctico, era la oportunidad del técnico holandés de dar con la tecla acertada. Y para facilitarle la tarea, iba a disponer de un gran abanico de piezas. Esta vez, a la vista del resultado y del juego ofrecido, podemos concluir que, efectivamente, Louis acertó.

Con el Teatro de los Sueños como escenario y el QPR como invitado a la prueba de fuego, salió Van Gaal formando con cuatro defensores y un rombo en la medular integrado por Blind – Herrera – Di María – Mata. Sobre la libreta del preparador, el ex del Ajax iba a actuar como ancla, dejando los interiores para El Fideo y Ander, y la cúspide de la figura para Juanín. Sin embargo, esto sería únicamente sobre el papel. En el terreno, las permutas de posiciones entre los cuatro anteriormente citados eran constantes, y sólo Daley Blind parecía reservar más la posición.

Los vértices del rombo cambiaron de posición con bastante frecuencia.

Los vértices del rombo cambiaron de posición con bastante frecuencia.

Desde el inicio, y como era previsible, ellos tuvieron el mando de partido. Blind, posicionalmente perfecto y preciso en el pase, ayudaba a que la salida del balón fuera fluida; y una vez el cuero llegaba a las botas de Di María, Ander Herrera o Mata, los jugadores del conjunto londinense temblaban. No les podían frenar. Con el choque totalmente dominado por los centrocampistas del United, los primeros compases de partido fueron una lluvia constante de centros al área de Green. La movilidad de los red devils era un suplicio para Fer, Kranjcar y Sandro, incapaces de frenar las acometidas de un United en el que Rafael y Rojo también se sumaban al ataque.

Fue precisamente a raíz de un balón colgado a la zona de castigo como llegó el primer tanto, obra de El Fideo. El argentino, tirando de manual, botaba una falta de forma magistral para que el balón besara las mallas después de que nadie acertara a tocarlo. Era el primer tanto del ‘7’ con el ManU. Precisamente en su debut en Old Trafford. Y es que el ex del Real Madrid (donde seguramente lo echarán de menos) estuvo inconmensurable. Cada vez que recibía la pelota y encaraba por el flanco zurdo subían los decibelios en la grada. Su labor defensiva, como siempre, digna de mención. Acabó siendo nombrado el Man of the Match.

Sus compañeros no quisieron ser menos, y es que se puede decir que en líneas generales fue un gran partido de los diablos rojos. Se divertían sobre el verde y hacían circular con rapidez la pelota. Las ocasiones llegaban con relativa facilidad y Rooney parecía estar enchufado. Con esa tónica de juego, llegó el tanto de Ander a pase del ’10’. Más tarde, antes de alcanzar el intermedio, ambos se intercambiaron los papeles para hacer el tercero.MAN_U_2014_em93

Tras la reanudación, más de lo mismo. El United bajó si acaso algo el pistón, pero el ritmo de juego impuesto por sus mediocentros le valía con creces. Es más, hasta De Gea, que no se estaba mostrando del todo seguro, supo desbaratar un buen tiro del croata Niko Kranjcar. Los de Redknaap, destinados a sufrir para mantener la categoría (o eso parece), no volvieron a pisar el área rival.

Siguió el partido por los mismos derroteros; Mata anotó el cuarto tras una magnífica asistencia de Di María y después ambos abandonaron el césped exhaustos. El asturiano fue sustituido por Falcao, quien pudo comprobar el carisma y las expectativas que su propia figura arrastra. No pudo marcar, pero pudo ya escuchar desde el primer día cómo los hinchas le dedicaban el famoso cántico que se hartó de escuchar en el Calderón.

En definitiva, en el Super Sunday se pudo ver a un United más reconocible, que ya empieza a carburar. Y aunque el 4-0 frente a los de Loftus Road no dé para demasiadas conclusiones (hemos de esperar a que lleguen los duelos con los Chelsea, City, Liverpool y compañía), sí le sirve al menos a Louis van Gaal para ahuyentar momentáneamente a los fantasmas que merodeaban su banquillo. Esos que tienen el rostro de David Moyes.

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