Lo estábamos deseando

RonaldoEl fútbol tiene estas cosas. Las dos selecciones más prolíficas en las citas mundialistas (con permiso de Italia) tan solo se habían cruzado en una ocasión en toda su historia. Fue en Yokohama, el 30 de junio de 2002. Un partido en el que Ronaldo se consagró como El Delantero, con dos goles que tumbaron a Oliver Kahn y significaron el Pentacampeonato para la “verdeamarelha”. Hoy, 12 años más tarde, con dos Mundiales en medio que se fueron para Europa, en Belo Horizonte se miden Alemania y Brasil por un puesto en la final que parecía reservado desde antes de comenzar el campeonato.

La ausencia y el heredero

Si uno piensa en la selección brasileña de fútbol, se le vienen nombres a la cabeza del tamaño de Ronaldinho, Zico, Pelé, Cafú o Leónidas. La afición carioca tiñe de colorido las gradas de cualquier cita internacional: samba, baile, pinturas, alegría y fútbol, mucho fútbol, el fútbol vistoso y artístico que solo practican quienes defienden los colores de Brasil. Y eso es así desde siempre. Sin embargo, en el Mundial que acoge el propio país sudamericano, los de Scolari no son precisamente un primor en el trato de balón. A pesar de sus evidentes carencias, el equipo tenía una baza, un as en la manga con cresta y mucha habilidad con el balón en las botas. La magia de esta gris selección la ponía Neymar Junior, que rescató a los suyos ante Croacia y Camerún, y no falló ante Chile. Pero hoy no está la varita, no está ese plus desequilibrante y el miedo puede instalarse en las filas de los anfitriones cuando el partido se ponga cuesta arriba y no puedan desahogar su presión en ‘el Gallo’: un chaval de 22 años que desatasca cualquier nudo y se echa a un país a la espalda.Brazil's Oscar celebrates his goal during the 2014 World Cup opening match between Brazil and Croatia at the Corinthians arena in Sao Paulo

Quizás el único que puede soportar el peso de cinco campeonatos del mundo sea el ‘blue’ Oscar, por aquello de la magia que conserva el chico. Preso de un sistema conservador que renuncia a la imaginación para conseguir efectividad, Oscar se ha visto sacrificado en las labores defensivas, y solo brilló en el partido inaugural, en el que además anotó su único gol del campeonato… hasta ahora. Así las cosas, la solución más eficiente ante la baja del astro culé es apostar por el pupilo de José Mourinho en la línea de tres cuartos para llevar la manija de un ataque que, incomprensiblemente, volverá a apuntalar Fred.

Evidentemente, Scolari tirará de músculo en el resto del equipo para unir aún más las líneas e intentar no sufrir la baja del mariscal Thiago Silva, casi más dramática que la de Neymar. Los jugadores volverán a hacer aspavientos y animar a la grada para que sean el jugador número 12, volverán a señalar al cielo en cuanto tengan ocasión y volverán a morder si se les deja un resquicio. La inercia ganadora hará el resto si huelen sangre.

Se buscan creadores y asesinos

En la otra esquina del ring y con cuatro semifinales de Mundial consecutivas, se sitúa el cuadro teutón. Los alemanes han sabido evolucionar y adaptarse a cualquier atmósfera futbolística: en Asia, Europa, África y América, ellos son protagonistas. Siempre aparecen en los grandes momentos y con la eficiencia como bandera. La duda está en la presencia de Klose o Müller en la punta de ataque. El bueno de Thomas comenzó como un tiro en la fase de grupos del campeonato, pero parece haber perdido esa capacidad goleadora de la noche a la mañana. Ponerlo al lado del mítico Miroslav Klose, puede suponer un tándem de astucia y oportunismo difícilmente superable en el resto de conjuntos a nivel mundial. A pesar de ello, es un dúo que no funcionó del todo ante la Francia de Deschamps, y Brasil defiende aún mejor que ‘les bleus’ si cabe.ozil

Por esta razón, Joachim Löw ha de espolear a sus hombres clave, aquellos que ponen la puntilla, que los que juegan bien recuerden que además saben hacerlo siempre, ante cualquier presión y con resultados magníficos. Mesut Özil debe reaparecer y hacer su primer gran partido en el Mundial 2014. El ‘gunner’ apenas ha creado peligro en sus apariciones, aunque no ha perdido su plaza de titular en ningún momento. Venimos de verlo en un Mundial 2010 que lo encumbró como un jugadorazo y lo llevó a Chamartín, dónde ha dejado sus mejores años, así que ahora esto nos sabe a bien poco.

Mario Götze tampoco parece encontrarse a gusto del todo y Alemania no juega al nivel que acostumbra si estos dos nombres no ponen la magia sobre el tapete. Por ahí pueden surgir en la mente de nuestro lector los nombres de Julian Draxler o André Schürrle. Soluciones imaginativas y eficientes pero quizás demasiado verdes para aparecer en una semifinal de un Mundial contra Brasil, con todo la presión que eso conlleva.

Hagan sus apuestas

Neuer frente a Hulk, David Luiz tratará de frenar a Müller, Luiz Gustavo debe secar a Kroos y Khedira a Oscar. Se va a hacer eterna la espera. Es fútbol con mayúsculas, del bueno, del pata negra, del que recordar dentro de mucho, mucho tiempo. Cuando a las diez pongas la televisión y coloques tus patatas y tu cerveza en la mesa, la palabra disfrutar se quedará corta.

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