Los más felices

Difícilmente haya hoy en este planeta ciudadanos más contentos que los de Costa Rica. Vamos, que es imposible. Y es que si este pequeño país centroamericano de apenas 5 millones de habitantes ocupa desde el año 2009 el primer lugar en el Índice del Planeta Feliz, imagínense cómo deben de estar hoy sus habitantes después de que la selección nacional de fútbol haya logrado una gesta sin precedentes: están en los cuartos de final de la Copa del Mundo.COSTA_RICA_CUARTOS_BRAZIL2014_em93

Después de pasar con holgura al Hexagonal final clasificatorio para el Mundial que juegan las selecciones de la Concacaf, Costa Rica obtuvo su billete a Brasil sin pasar apuro alguno. Sólo fue superada en ese grupo de 6 por los Estados Unidos, de modo que el conjunto de Jorge Luis Pinto iba a regresar a la fase final de una cita mundialista tras no haber podido clasificarse para Sudáfrica 2010.

Así las cosas, con la bola de Costa Rica en el bombo de las menos favoritas, el azar quiso enmarcar al combinado costarricense en “el grupo de la muerte”, junto a Inglaterra, Italia y Uruguay. Era “la cenicienta”, y todos la descartaron de la pelea. Parecía que incluso lograr algún punto frente a tres selecciones entre las cuales acumulaban 7 estrellas en el pecho sería ya todo un éxito. Por ello, cuando le endosaron un 3-1 a los de Óscar Tabárez en su primer partido del campeonato no hubo quien no considerara aquello como una auténtica sorpresa.

Pero nada más lejos de la realidad, los ticos iban en serio, y lo demostraron en su segundo enfrentamiento, frente a la actual subcampeona de Europa. Plantaron cara a la Azurra y rentabilizaron al máximo el tanto de Byan Ruiz sabiendo conservar esa renta mínima a raíz del rigor táctico impuesto por Jorge Pinto. No se amilanaron en absoluto, e incluso hubo momentos en los que llevaron la manija del partido. De hecho, únicamente en los minutos postretos del choque se vieron arrinconados por los de Prandelli, incapaces en todo el partido de generar ocasiones claras de gol en la portería de Keylor. Aquello terminó como todos sabemos, con la victoria tica y el pase a los octavos de final, con lo que igualaban la actuación de 1990, cuando en su primer Mundial fueron capaces de alcanzar la segunda fase. Les restaba tan solo un partido trámite contra la ya eliminada Inglaterra para cerrar la primera fase, y lo solventaron sacando un empate que les era suficiente para avanzar como primeros de grupo y encontrar un cruce en teoría más asequible en las eliminatorias.JORGE_LUIS_PINTO_BRAZIL2014_EM93

Buena parte de la culpa ha de recaer sin duda en el seleccionador. Pinto ha cimentado la gloria de este grupo sobre un esquema táctico que cada vez se empieza a ver con mayor frecuencia, pues Louis Van Gaal o Miguel Herrera también recurren a uno bien parecido. El 5-2-3 es la base de su juego, formando con tres centrales (Duarte, Gonzalez y Umaña) flanqueados por dos carrileros como Junior Díaz y Gamboa. No se trata ni mucho menos de un sistema ultradefensivo por el hecho de acumular más defensores, pues si los que ocupan las posiciones más exteriores de la zaga saben cumplir con su cometido, el equipo gana tanto en la parcela defensiva como en la atacante. Esto es, los carrileros inteligentes saben cuándo incorporarse a la ofensiva y cuándo es preferible guardar la posición. En infinidad de ocasiones son ellos quienes llegan a línea de fondo con total libertad a sabiendas de que por detrás siempre va a haber alguien que le haga la cobertura en caso de pérdida. Creedme, es un sistema bien estudiado por los técnicos. Si no miren cómo ‘la Oranje’ escupió a los que habían sido los faraones del fútbol o cómo aztecas o chilenos han demostrado un nivel competitivo tal, capaz de desactivar a uno de los hombres del momento y, consecuentemente, cortocircuitar a la canarinha de Scolari.

Costa Rica, pues, ha sabido defender como nadie. Y si a ello le añadimos que bajo palos tiene a un arquero con imán… El guardameta del Levante tiene el mejor rate de paradas por tiro en este Mundial (87.5 %), y sólo ha sido batido en dos ocasiones. Sus intervenciones son las que sostienen en buena medida a los ticos. Ayer, sin ir más lejos, Keylor Navas salvó a los suyos de la quema cuando llegó el tiempo de la gesta, primero con la prórroga ya en su ocaso, sacando un gol cantado de Mitroglou, y posteriormente erigiéndose héroe de una tanda de penaltis de infarto. Su Copa del Mundo está a la altura de su soberbia campaña en la Liga BBVA. Pero continuemos, porque aquí no acaban las virtudes del combinado centroamericano.COSTA_RICA_CUARTOS_BRAZIL2014_2

Hay más, obviamente, y es que Costa Rica no solo es trabajo y sacrificio. Está claro que saben sufrir, porque así lo demostraron contra los helenos. Se vieron superados en casi todas las fases del choque, pero incluso con un hombre menos en el campo durante 55 minutos (25 + 30 de prórroga), su disposición sobre el verde y las constantes ayudas defensivas les sirvieron para llegar vivos a los penaltis tras dejarse empatar en los instantes finales del tiempo reglamentario. Pero como digo, también saben jugar. Tejeda y Borges son los primeros que inician la creación en los ticos, y son ellos los encargados de conectar con los que realmente llevan el peligro al área rival. La zona de tres atacantes de los costarricenses no anda exenta de calidad. Bryan Ruiz, Christian Bolaños y Joel Campbell aportan la clase y la velocidad al combinado de Jorge Pinto. El del Fulham y el de Olympiakos se encargan además del gol. El nueve, al que ya conocemos de su campaña anterior en el Betis, se está destapando como un delantero con recursos para jugar en esa posición centrada. Y el capitán, el “10”, parece haber recuperado esa relación con el gol que ya lució en la Eredivisie, sobre todo cuando vestía la camiseta del Twente. Suyos han sido los dos últimos goles de Costa Rica en esta Copa del Mundo. Esos que han llevado a los ticos a la mayor consecución futbolística de toda su historia. Esos tantos que han hecho más felices, si cabe, a sus casi cinco millones de compatriotas.

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