El día 13, Fideo para cenar

angelHace casi diez meses, saltó una noticia en el último instante del mercado veraniego que heló la sangre a más de uno: el Real Madrid vendía al joven crack alemán Mesut Özil por 45 millones de euros. El Arsenal era el destino del ‘8’ bávaro. Por aquel entonces, muchos dieron por perdido el curso de los de Chamartín. Tras esa controvertida marcha había una decisión muy dolorosa que decantó con la confianza de Carlo Ancelotti a favor del juego de Ángel Di María. La primera parte de la temporada fue plomo para ‘El Fideo’, incapaz de ser titular en el sistema 4-5-1 en el que se salía un tal Isco Alarcón. No acababa de casar con la afición merengue y, para colmo, el bueno de Özil aupaba a Wenger hasta la primera posición de la Premier League. Los madridistas clamaban ante la decisión tomada por Carletto, que apuntaba a ser nefasta. Y a punto estuvo de concluir esta historia con Ángel en París…

Sin embargo, ya saben aquello que dicen sobre que el tiempo es el mejor juez, y acaba colocando a cada uno dónde merece. El argentino flaco y gambetero acabó encajando en un sistema dónde compartía batuta con Luka Modric y Xabi Alonso. La sombra de estos dos titanes del fútbol mundial parecía empequeñecer a Di María, al cual se le alababa más su trabajo de presión incansable que su juego combinativo y eléctrico. Llegó febrero, y con él, el tramo decisivo de la temporada. Con Cristiano arrastrando problemas durante los dos últimos meses, muchas miradas se fijaron en Gareth Bale, que acabó por darle la Copa y la Champions League a los blancos, pero el trabajo en la sombra lo ejecutó Ángel Di María.

Con 22 asistencias y 7 goles entre Liga y Champions, el ‘Fideo’ llega a Brasil en un estado de forma espectacular. Si no que se lo digan a la defensa del Atlético de Madrid, que intentaba aguantar estoicamente como los 300 espartanos en las Termópilas frente a un batallón incansable. Era la final de la Copa de Europa, habíamos llegado a la prórroga cuando un ‘slalom’ vertiginoso del ’22’ blanco rompió la resistencia colchonera y aniquiló cualquier resquicio de esperanza para los del ‘Cholo’ Simeone. Era el único que tenía pulmones sobre el terreno de juego, y decidió usarlos para hacer que su equipo entrara en la historia. No será el nombre de Ángel Di María el que aparezca en letras de oro cuando, dentro de dos décadas, recordemos como el Real Madrid se llevó su décima Copa de Europa a casa. Se hablará de Gareth Bale, del mítico Sergio Ramos e incluso de Marcelo y Cristiano Ronaldo. Pero ustedes saben, al igual que yo, que sin las alas del flaco argentino, nada de eso habría sido posible.dima top

La cita mundialista es un reto para todo jugador que se precie. Vistiendo la casaca de su país, Di María se verá rodeado esta vez de futbolistas como Sergio Agüero, Javier Mascherano, Ezequiel Lavezzi y Lionel Andrés Messi. Le volverán a pedir que defienda, por que si de algo carece la selección de Alejandro Sabella es de fortaleza defensiva, y no le importará, porque sabe que las grandes cosas llegan con sufrimiento y a base de apretar los dientes hasta el final. El ataque de la albiceleste es otro cantar. Con la supuesta presencia del interior merengue en la zona de tres cuartos, Messi, Agüero y Gonzalo Higuaín se moverán en ataque esperando una filtración de Ángel para la delantera más tremenda del Mundial de Brasil.

La ‘canarinha’ tiene a Óscar, la ‘maanschaft’ a Mario Götze o Mesut Özil, España a Andrés Iniesta y David Silva… Y por fin, Argentina cuenta con un centrocampista habilidoso y desequilibrante. Si Sabella sabe leer la posición ideal de Di María, va a ser muy difícil derribar a Los Gauchos. Así que si no tienen claro el menú del día 13 de julio, vayan preparando un buen plato de fideos.

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