Holanda le escupe al faraón

“Si tengo que compartir el éxito, también tengo que compartir el fracaso a nivel europeo. Pero todos hemos aprendido. Personalmente, cuando fuimos a Londres a jugar contra el Arsenal, vi al mejor delantero que he visto nunca: Robin van Persie. No sabía que un futbolista podía jugar en tres posiciones a la vez durante 90 minutos. Fue una gran experiencia” Jürgen Klopp, 16 de enero de 2013RVP_ROBBEN_BRAZIL2014_a

Le preguntaron al carismático técnico del Borussia Dortmund si la gran fase de grupos que estaba completando su equipo en la Champions League tenía algo que ver con la experiencia de haber caído el año anterior en ésta misma, a primeras de cambio. Y entonces Klopp soltó aquella sensacional cita. Anoche Robin van Persie destrozó a una de las mejores selecciones nacionales de todos los tiempos, y lo hizo con un repertorio verdaderamente alucinante. No sabemos si jugó en una, dos o tres posiciones, pero su actuación fue un escándalo. Y el mejor no fue él, sino el que jugaba a su lado, un tal Arjen Robben, una verdadera leyenda  de este juego, un hombre con un hambre de gloria que tienen sólo algunos elegidos. La Copa del Mundo, que lo vio sucumbir hace cuatro años en Johannesburgo, le devolvió ayer a Robben un pedacito de eternidad. Y suena así porque lo que aconteció ayer en Salvador de Bahía forma parte ya de la historia. La España de Vicente Del Bosque, la vigente campeona del mundo, que se dice pronto, cayó ayer nada más y nada menos que 1-5 ante la Holanda de Louis Van Gaal, en el primer partido de un campeonato en el que además se dibujaba entre las favoritas al título.

El resultado puede sugerir otra cosa, pero lo cierto es que antes de que los tulipanes les bailaran a los españoles, hubo cuarenta y cinco minutos de relativa igualdad. Salió el siempre arquitectónico Van Gaal con un esquema algo atípico (5-2-1-2), pero con las directrices de su idea marcadas a fuego en los suyos. Una línea de cinco atrás, con Nigel de Jong y Jonathan de Guzmán por delante de ellos, en un doble pivote al que a la hora de defender se agregaba Wesley Sneijder, que actuaba de media punta cuando ‘la Oranje’ agarraba la pelota. Arriba, y formando en doble punta: Robben y van Persie. No salió mal la jugada, pues España no conseguía hilar circulaciones limpias, y el esférico oscilaba siempre lejos del área de Cillessen, pero la calidad individual puso por delante a los ibéricos. Silva estuvo versátil como acostumbra, pero sin la brillantez con el balón con la que había terminado el curso con el City. Fueron los picos de genialidad de Xavi e Iniesta, tampoco muy constantes, los que permitieron a los de Del Bosque encontrar grietas a la gran ejecución táctica holandesa. Aun sin estar fino en los metros finales, España sintió a Diego Costa, que tuvo un impacto emocional importante en los primeros veinte minutos. Sus caídas a bandas, sus continuos choques con los centrales y su entrega en los balones largos acercaron a los suyos al arco flamenco, y de hecho fue su picardía, después de un pase soberbio de Xavi, la que propició el penalti que puso por delante a los campeones.DCOSTA_BRAZIL2014_3

Transformó Xabi Alonso y Holanda, que pese al amolde de sus piezas a las de su adversario, nunca tomó una actitud defensiva, subió líneas de forma repentina. Esa presión tomó mucha altura, y no eran exclusivamente los delanteros quienes incomodaban la salida española, no, es que era un ejercicio coral perfectamente sincronizado. Fue entonces cuando capitularon Alonso y Busquets, incapaces de sacar el balón con independencia desde tan atrás. El ejemplo perfecto llega en el minuto 42, en una secuencia que además supone el gran punto de inflexión del encuentro. En un nuevo ejercicio de personalidad, Xavi Hernández, de 34 años, asimila el déficit de su equipo y, con cinco holandeses en campo español, viene a recoger la bola a 75 metros de la portería rival para responsabilizarse del primer pase. Enseguida consigue conectar con Iniesta y deja a cuatro holandeses atrás. El manchego divisa entonces un pase de esos que sólo él percibe, y deja a Silva absolutamente solo delante del meta flamenco. El partido debió morir ahí, pero el canario no acierta, y sesenta segundos después, Daley Blind, que hizo una segunda mitad para el recuerdo, cuelga desde lejos un balón exquisito a la espalda de Sergio Ramos que va a condicionar por completo el encuentro. Allí, Robin van Persie paraliza el reloj después de un sprint de súper ‘killer’ y piensa dónde la va a poner. Ni siquiera necesitó el delantero del United mirar a portería cuando con una sutileza majestuosa, la misma que despliega en todos sus movimientos, giró el cuello mientras el cuero le besaba la cabeza para sobrevolar a Iker Casillas y acariciar la red. Golazo. Golazo descomunal. Obra de arte, diría. Y es que por un momento la secuencia pareció un trazo de Vincent Van Gogh. Fue precioso. Lógicamente el banquillo naranja enloqueció. Había ganas de ‘vendetta’, y lo mejor estaba por llegar.

El gol del empate no fue más que el preludio de una masacre. La segunda mitad fue un baño de Louis van Gaal a Vincente del Bosque. Una fuerte lluvia bañó antes la hierba, aunque no fue precisamente éste contexto el motivo por el que Holanda se apoderó del juego. Los méritos los puso su seleccionador. Consciente de que España andaba tocada, van Gaal adelantó a los carrileros, poniéndolos a la altura de este trívote que formaba en mediocampo, y a partir de allí, su equipo creció y maniató a su contrincante. Janmaat y Blind acaparaban atención, e iban atrayendo blancos cada vez que tocaban balón. Alonso y Busquets tenían que hacer ayudas, y Robben y van Persie  olieron la sangre. Holanda contaba con plena superioridad en medio campo y España era ya incapaz de gozar de posesiones largas. 6 minutos tardaron los tulipanes en adelantarse tras la reanudación. Como en el tanto de van Persie, Blind sirvió otro soberbio balón a la espalda de los centrales, y allí la cazó Robben, más listo que ninguno, sentó a Piqué, y acribilló a Casillas. 1-2. Cabe decir que ayer ni Piqué ni Ramos rectificaron con la contundencia y la puntualidad con la que suelen hacerlo en Barcelona y Real Madrid. Minutos después el propio van Persie iba a rozar el tercero con una diabólica volea que repelió el travesaño. Pero si el dominio de ‘la Oranje’ ya era aplastante, la situación se volvió insostenible cuando Del Bosque sentó a Alonso. España terminó de romperse, y los goles fueron goteando uno tras otro. Primero fue De Vrij, tras rematar un balón parado, en el que hubo una probable falta a Casillas. Instantes después, éste último comete un error garrafal y hace que van Persie sellase en plata su exhibición con un doblete. Y finalmente, es otra vez Arjen Robben quien anota, con un gol de verdadero extraterrestre.RVP_ROBBEN_BRAZIL2014_27

Hemos visto a Arjen Robben abatido en no pocas ocasiones. Lo hemos visto absolutamente devastado por la crueldad del fútbol, en circunstancias que dolían en el pecho. Fue la cara de la derrota en el Bernabéu, en aquella final contra el Inter. También en Múnich, cuando Cech le detuvo aquel penalti en la prórroga. La Copa de Europa le recompensó el año pasado con ese gol al Borussia Dortmund en Wembley. Y me gusta pensar que ayer el fútbol quiso hacer justicia con él, y otorgarle también su página en la historia de los Mundiales. Poniendo esa séptima marcha que tienen tan pocos, ayer Robben le arrancó las pegatinas al Sergio Ramos de 2014 -casi nada- con un sprint salvaje, para dejar luego a Iker Casillas -aquel que le privó de la eternidad en Johannesburgo– en la más absoluta miseria. Su golazo, el segundo de su cuenta particular, apuntillaba un 1-5 que quedará grabado para siempre en la enciclopedia de este juego. Porque fue en el Mundial de Brasil. Porque tuvo un inconfundible sabor a venganza. Y porque fueron cinco, pero pudieron ser siete u ocho. Holanda tiró ayer 24 veces contra el arco de Casillas. Cifras impresionantes si pensamos que hace no demasiado, España era aquella máquina que rozaba el 70% de posesión de balón y te concedía un sólo tiro en noventa minutos. La Holanda de Louis van Gaal, Arjen Robben y Robin van Persie le escupió en la cara al faraón del fútbol mundial. Y no debe haber mucho miedo a represalias, porque la España que gobernó, la hegemónica, camina ahora alícaida, y quizás sin las dotes necesarias para continuar en la casta más alta del balompié universal. Habrá que ver cómo reacciona este grupo cuando haya que coger la sartén por el mango, pero el inmovilismo nunca es buen compañero de viaje, y Vicente Del Bosque cada vez cuenta con más detractores de nuestras fronteras hacia dentro. 

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