El hombre del momento

O_REDENTOR_em93Treinta y ocho metros de altura y mil tolenadas de hormigón armado revestido de ‘piedra-jabón’. La obra que proyectó Heitor da Silva Costa y que esculpió Paul Landowski está considerada una de las siete maravillas del mundo moderno. Símbolo inequívoco de su metrópoli, O Cristo Redentor, que vigila Río de Janeiro desde el cerro del Corcovado, es también protagonista de un alto porcentaje de las postales brasileñas. Pero ni él le hará sombra. La Copa del Mundo de 2014 se inagura en menos de 24 horas, con un Brasil-Croacia en el todavía sin acabar Arena Corinthians de São Paulo, y todas las miradas estarán puestas en el ’10’ de la canarinha. Con diecisiete años lo conocía todo el país, y con diecinueve ya era omnipresente en la lejana Europa, un suelo que no iba a pisar hasta los veintiuno. Neymar Junior es un futbolista diferente, un futbolista especial, y es una de las caras del Mundial que empieza mañana.

Fotogénico, joven, y habilidoso con la pelota, el futbolista del FC Barcelona es reclamo de las grandes marcas, que se agarran a su imagen en todo tipo de campañas publicitarias, aprovechando el tirón que tiene entre el pueblo. Los niños quieren ser Neymar. Y los padres ven en él el holograma del éxito, el mismo que vieron una vez en Ronaldinho, en Kaka’, en Ronaldo, en Rivaldo, en Romario… Así podríamos estar horas, porque Brasil ha sido siempre cuna de grandes jugadores. Pero cierto es que el fútbol brasileño llevaba muchos años sin poder presumir de un icono de tales dimensiones, y ahora Neymar le ha devuelto la sonrisa. También lo ha hecho la selección nacional, cuyo corte táctico, que ya le hizo arrasar en la Copa Confederaciones del verano pasado, le ha convertido en una de las favoritas al título. En ese Brasil tan encorsetado, tan militar, en el que tanto abunda el músculo, la imaginación escasea, y Neymar prevalece como la gran célula creativa del cuadro de Felipe Scolari. Es el peón distinto. El alfil. El auténtico motor ofensivo de los de amarillo.NEYMAR_JUNIOR_EM93_x

Paulinho&Luiz Gustavo rascando de forma muy agresiva, oprimiendo cualquier iniciativa rival, y Oscar forzando pérdidas del adversario unos metros más adelante. Desde la izquierda, Neymar permuta con éste último entre la mediapunta y la cal, y hacen espacio a Marcelo, que es quizás el hombre más liberado dentro de esta metodología tan conservadora de Scolari. Allí se conjugan azulgrana y madridista para focalizar el ataque brasileño. Cuando Marcelo toma tanta altura es un fenómeno, ya lo demostró en la final de la Copa de Europa, pero el bueno, el que bate obstáculos y abre espacios, es Neymar. No sabemos qué tiene el flaco, pero sabe cómo se juega a esto. El tío logra leer a una velocidad altísima todo lo que ocurre a su alrededor. Observa, asimila y ejecuta en unos tiempos mínimos; es su mayor virtud. Más allá de su talento para controlar, driblar o definir, Neymar posee unas dotes increíbles para calcular, para pensar antes que el resto. Luego, eso sí, tiene las condiciones técnicas para ponerlo en práctica también a una velocidad de vértigo. Y es un relámpago. Es buenísimo.

Había muchas dudas sobre su aclimatación al fútbol europeo, pero ha resuelto todos los asteriscos. Durante dos meses, junto a Cesc Fábregas o Pedro Rodríguez, personificó desde el césped  la supervivencia del ‘Tata’ Martino sin Leo Messi. Pero más allá de apoquinar en esa suma de puntos durante la ausencia del jugador franquicia, los números de Neymar hablan de una buena campaña en lo individual, sobre todo si tenemos en cuenta que era su primer año en España. Hizo en Liga 9 goles y 8 asistencias en 19 titularidades y 7 intervenciones saliendo desde el banco. Jugó 90 minutos en las dos victorias de su equipo ante el Real Madrid, en las que además resultó decisivo. Obviando aquella barbaridad de Alexis en la fecha 38, fue el único culé capaz de batir a Thibaut Courtois en seis choques contra el Atlético de Madrid. Y lo hizo además por partida doble. También nos ha deleitado en su disciplina favorita, el regate, faceta de cuya eficiencia se dudaba cuando aterrizó en el viejo continente, al ser aquí más rápidos y pegajosos los defensores. Pues sólo Yacine Brahimi y Leo Messi han completado en esta Liga más regates por partido que Neymar.NEYMAR_JUNIOR_EM93_X2Pero lo que ha sucedido durante el curso ya forma parte del pasado. Mañana comienza un mes apoteósico para el fútbol. Un mes que condiciona al planeta. Para mi bien o para mal, el mundo se para durante treinta y un días. Treinta y un días en los que todos hablarán de lo que esté aconteciendo en Brasil. En el bar, en la peluquería, en la televisión, en la pescadería, en la playa, en el colegio, en la radio. Una Copa del Mundo es historia en sí misma, pero para perdurar en las personas, para desafiar a la erosión del tiempo, necesita a héroes, y Brasil clama por que Neymar sea el de este campeonato. Mañana todas las cámaras lo enfocarán a él, esperando a que sea el mismo cuchillo que destrozó a México, Italia, Japón, Uruguay y España hace sólo un año en la Confederaciones. Pelé lleva años baticinando lo grande que será, y ayer fue el mismísimo Ronaldo Nazario da Lima, para muchos el mejor delantero de todos los tiempos, quien premonizó que será el mejor jugador de este Mundial. Neymar Junior es el hombre del momento, pero sólo el tiempo y el balón dirán si tiene derecho a escribir su nombre en la historia del fútbol a edad tan temprana.

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