Yo, Diego Pablo Simeone

DIEGO_PABLO_SIMEONE_EM93Hoy vengo a contarte la historia de un hombre que cambió la de muchos. Y la cambió porque los millares que arrastraba vieron a un profeta en el que había sido el rostro de un carnicero. Porque en tres primaveras levantó los brazos de una multitud que había mirado al suelo durante mucho tiempo. Se dice fácil, pero creéme, es toda una gesta. La enciclopedia del fútbol debe sellar en aura el nombre de Diego Pablo Simeone. Nació hace 44 años en Buenos Aires y jugó al fútbol hasta hace ocho con el corazón en la garganta. Fue entonces, en 2006, cuando sentó la cabeza y nos descubrió desde el banquillo una sensatez y una sabiduría que escapan de lo común. Hoy su Atlético de Madrid no sólo es el único cuadro de la historia del campeonato nacional de liga capaz de alcanzar los 90 puntos sin vestir la casaca de Real Madrid o Barcelona, sino que además su irrupción ha acontecido en la época de mayor supremacía histórica por parte de los dos colosos de nuestro balompié.

Salieron del campo, a lágrima viva, y con todo por hacer, los dos futbolistas más talentosos de la plantilla. Costa sufrió una rotura fibrilar; el turco chocó contra Fábregas y se quedó sin cadera. Cuando el inoportuno reportero de Radio Marca cazó al ‘Cholo’ en pleno delirio, ya consumada la heroicidad, preguntó al argentino si con ese 1-0 en el marcador del Camp Nou llegó a pensar que sus hombres se podían venir abajo. Él toma aire y, con los ojos en vidrio, suelta: “No, porque los conozco”. Y vaya si los conoce. Sin sus dos compañeros de más calidad ofensiva, los suyos se rehicieron, agarraron al toro por los cuernos, y fueron a por el empate como si fuese una cuestión de vida o muerte. Realmente para la mayoría de ellos lo era. El desenlace ya lo sabéis todos. Una Liga hija de Simeone. Su “partido a partido” no fue más que una fábula para ser grandes a largo plazo, un procedimiento de autoconvicción que ha convertido psicológicamente a este Atleti en el equipo más fuerte del planeta. Y te lo digo, entre otras cosas, porque la del Camp Nou no fue la primera vez. Hace un mes, en Londres, tú fuiste testigo igual que yo. Stamford Bridge intentó estrangularlos y ellos no sólo apartaron sus garras del cuello, sino que una vez a salvo, bailaron al Chelsea con una violencia descomunal. En el siglo XXI, un Chelsea-Atlético de Madrid era casi un David contra Goliat, pero aquel día no importó.

Hoy ‘el Cholo’ Simeone es el escudo ideosincrático del Atlético de Madrid. Devolver a los del Manzanares al primer plano después de década y media de mediocridad le ha dado un estatus de profeta moderno. Su afición cree de manera unánime en la victoria en cada día de partido. E imagina sus jugadores“Si él nos dice que nos tiremos de un puente, nosotros nos tiramos” decía Tiago en la rueda de prensa de ayer. Ya no hay trabas. Pueden con todo. O al menos eso creen ellos. Esta tarde, a eso de las 20:45h, vuelven a por la Copa de Europa que le debe el fútbol a Luis Aragonés, y te prometo que no hay un sólo colchonero que piense en la derrota. Con la gloria tan cerca y con la fe ciega del pueblo, hoy Diego se ha levantado, se ha preparado un café y ha salido a la terraza del hotel. Allí ha mirado al amanecer de Lisboa, y ha susurrado para sí: “Lo siento Carlo, pero hoy voy a ganar yo, Diego Pablo Simeone”.

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