Un viaje de ida y vuelta

GERARDO_MARTINO_FCBPor Kiko Calderón

Con la renuncia de Tito Vilanova al frente del buque blaugrana, a causa de sus problemas de salud, llegaron de inmediato a Can Barça las especulaciones acerca de quién sería nuevo entrenador. Numerosos nombres salieron a la palestra. Entre ellos los de Luis Enrique, ‘el Loco’ Bielsa o Ernesto Valverde, incluso hubo alguno que fantaseó con el regreso de Guardiola. Nadie imaginó que el elegido sería Gerardo Martino, que había llevado al equipo en el que se crió, el Club Atlético Newell´s, al título en el Torneo Final argentino y a las semifinales de la Libertadores. Todo ello desplegando un gran juego combinativo. A pesar de estas credenciales, Martino fue cuestionado desde el primer momento por su falta de caché.

La primera apuesta del nuevo técnico rosarino fue clara: recuperar la presión asfixiante del año del triplete. Y lo consiguió. Al menos, durante los primeros partidos. Hacía tiempo que al Barcelona no se le veía esa fuerza, esas ganas de comerse al rival, robarle el balón, y acribillar su portería. La verticalidad fue otro de los objetivos del ‘Tata’, apoyándose en un Cesc Fábregas cuya primera vuelta fue excelente, y dando lugar a un equipo más directo, que sorprendiera al rival. El tercer pilar de la gestión del argentino fueron las rotaciones. El año anterior, el uso partido tras partido del mismo once inicial hizo que  los jugadores a final de temporada llegaran extasiados, sin una gota de aliento, por lo que uno de los principales cometidos del recién llegado sería equilibrar los minutos a repartir entre el banquillo. Tampoco olvidar las sublimes ruedas de prensa que nos ofreció, siempre intentando hablar de fútbol, ofreciendo unos análisis minuciosos de sus planteamientos técnicos y su manera de ver el juego, a pesar de que los allí presentes estuvieran más pendientes de otros asuntos.CESC_FÁBREGAS_GRAN_1A_VUELTA

Todo marchaba según el plan, -tanto que, hasta su visita a San Mamés, allá por finales de noviembre, los culés habían sumado 40 de los 42 puntos que les posibilitaba el calendario liguero- pero hubo una cosa con la que no contaba el argentino: los jugadores estaban cansados de ganarlo todo. Poco a poco, el equipo se fue diluyendo, perdiendo esa chispa del principio, cuando parecía que todo iba a volver a ser como en el glorioso año del sextete. El vestuario se le iba de las manos al ‘Tata’; no supo cómo tratar con tal cantidad de egos que se habían acomodado en sus puestos, y este caos y pesadumbre se contagió a sus planteamientos. Ya no pedía Gerardo esa presión, poco a poco fue apareciendo la horizontalidad estéril, cuando no se encontraba el camino los cambios llegaban tarde (principal defecto del técnico, en mi opinión) y pocas veces servían para resolver los problemas… A todo esto aportó también la siempre crítica prensa catalana, que comenzó una brutal campaña contra el estilo de juego del técnico provocando que este abandonara sus ideas iniciales y su personalidad para intentar trabajar de una manera que no era la suya.

Como puntilla final, la desgracia de las lesiones se cebó con algunas de las principales figuras de la plantilla. Desde el primer momento, Messi salía de una para meterse en otra, y cuando jugaba lo hacía con miedo a que una de estas lesiones le impidieran llegar en plena forma al Mundial de Brasil. Y cuando el bueno de Leo no está, el Barça no es tan Barça. El otro gran afectado ha sido Víctor Valdés, que poco tiempo después de anunciar su marcha no pudo vestir más la camiseta del club de su vida, dejando en manos de Pinto y sus locuras la portería azulgrana. Por si fuese poco, el tobillo apartó a Neymar cuando el brasileño atravesaba su mejor momento, y el bíceps femoral (de ambas piernas) no ha dejado a Jordi Alba jugar más de 19 partidos en todo el curso. La ausencia de estos pilares básicos, unido a la poca efectividad de la delantera, la falta de imaginación del centro del campo, y la fragilidad de una defensa en la que, tras un par de temporadas de dudoso rendimiento, un buen Piqué no pudo disputar el final de temporada por una fisura en la cadera, han dado como resultado un año desastroso, tanto en resultados como en juego.LEO_MESSI_2014_vsATLETI_EM93_2

Con la pérdida de la Liga en partidos que deberían haber sido de transición, la eliminación en Champions por falta de actitud ante un poderoso Atlético y el descalabro en la Copa del Rey contra el máximo rival, ‘el Tata’ dice adiós. El Barça debe mirar hacia delante y plantear una reestructuración completa: empezando por una directiva que se preocupe más del club que de apoltronarse en el poder, un director deportivo que haga su trabajo, y una plantilla más joven y con hambre de títulos. Quizás, si se hubiera hecho en su justo momento, el de Newell’s hubiera triunfado en Barcelona, pero le ha tocado ocupar el banco en una época de crisis y autocomplacencia para el club. Un club que debe dejar de mirar el pasado, apartar la vista de su ombligo y dar un paso al frente.

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