Latido a latido

diego-simeone-havalarda-9712No pretendo engañarles, escribo esto tres horas después de que el Atlético de Madrid gane la Liga BBVA, aún con el corazón taquicárdico y una gran sonrisa en los labios. El Atleti del Cholo Simeone, el Atleti del ya histórico Diego Godín, del corajudo y sensible Diego Costa, del Koke que tiene 22 años y parece que lleva 30 jugando al fútbol, del arácnido Thibaut Courtois, del campeón del mundo David Villa. El Atleti de mi abuelo y de mi padre. Mi Atleti.

La sensación a estas horas es rara. El mensaje que se nos manda a los colchoneros es de calma, porque el sábado 24 de mayo puede alargarse esta euforia, y para ello hay que tranquilizarse y tener los pies en la tierra. “Estoy contento, porque comenzamos a hacer historia”, eso fue lo que respondió Diego Pablo Simeone cuando le preguntaron cómo se sentía. Una declaración de intenciones que debería hacer temblar a cualquiera.

Cuando Mateu Lahoz indicó que se había llegado al tiempo de descanso en Barcelona, los culés mandaban en el marcador con un golazo de Alexis Sánchez y tanto Diego Costa como Arda Turan se habían tenido que retirar lesionados. El fantasma del “Pupas” que creó Schwarzenbeck con el zapatazo ‘in extremis’ en aquella final de Copa de Europa resonaba por todos los cerebros colchoneros. Pero esto es diferente. Es otro equipo. Y es que ser campeones no es una meta, es una actitud. El preparador rojiblanco llegó al vestuario y en lugar de volverse loco, o venirse abajo, les dijo: “Tranquilos chicos, todo va a salir bien”. Y punto. Nada más.

Hay que acordarse de mucha gente el día de hoy: de aquellos (entre los que me incluyo) que no creyeron que esto pudiera pasar, de todos los uruguayos, que parecen empeñados en crear futbolistas que den títulos al conjunto de la Ribera del Manzanares, de quienes han celebrado los goles de este equipo sin compartir sus colores… Han escuchado aquello de que el Atleti es un sentimiento diferente, y lo cierto es que se asemeja tanto a la vida que se hace muy difícil no querer a este equipo de fútbol que parece sacado de un cuento de hadas. Hay que sufrir, hay que luchar, hay que dejarse todo lo que uno tiene, día a día, partido a partido, si quiere conseguir sus objetivos… Así es la vida. Así es el Atleti.

Anuncios