Lucho, el antídoto a las meigas

Llegaba el Celta de Vigo como último clasificado a la penúltima jornada liguera. La salvación estaba a cuatro puntos y restaban seis por disputarse. Hablamos de la temporada 2012/2013, en la que un tal Abel Resino dirigía a los chicos del conjunto vigués. Y entonces algo sucedió, cuando apenas se albergaba esperanza en los corazones célticos, dos victorias en dos partidos, y los fallos continuos de sus rivales, certificaron su permanencia en la máxima división del fútbol nacional. Esto sucedió en la última jornada, tras una victoria agónica frente al Espanyol que, además, envió a Segunda División al Deportivo de la Coruña, rival acérrimo de los celestes. Luego se marchó Iago Aspas y llegó un nuevo técnico para un proyecto más ambicioso. Luis Enrique sería el entrenador del Celta de Vigo después de su agridulce paso por la Roma.

El juego que proponía el preparador asturiano era de sobra conocido: posesión de balón, combinaciones largas, movilidad constante y verticalidad en los últimos metros. Durante la primera parte de la presente temporada, el trabajo no parecía dar sus frutos. Pero ya se sabe que esto del fútbol da muchas vueltas y la temporada es larga. Así las cosas, el “tiki-taka” gallego carburó, llegó para una salvación bastante holgada… y se soltó la melena. Un 2-4 en Almería, realizando un fútbol preciosista y efectivo, suponía la salvación virtual y la consecuente pérdida de presión por parte de los jugadores del Celta, que acumularían unos guarismos tremendos en los siguientes tres encuentros: 8 goles a favor y 1 en contra, venciendo a Valladolid, Osasuna y Real Madrid. El Celta de Luis Enrique, Rafinha, Orellana, Nolito, Charles y Yoel se coloca octavo en la Liga BBVA, con todo el mérito que eso conlleva.2014051210223823514

Galicia es un territorio muy peculiar, con una cultura popular diferenciada y arraigada. Las meigas, según esta cultura, son las hechiceras que se concentran en hacer el mal, y no deben confundirse con las bruxas, que hacen el bien y son capaces de deshacer los conjuros maléficos y el mal de ojo de las meigas. Luis Enrique se convirtió en meiga en el partido frente al Real Madrid para dejar a los blancos sin opción en la lucha por la Liga BBVA y dejando así al Barcelona de sus amores en la posición idónea para salvar una temporada en la que todo han sido decepciones. Y ahora regresa como salvador en un entorno que parece hechizado desde hace demasiado tiempo.

Su llegada a la Ciudad Condal parece más que segura, toda vez que el Barcelona obtuvo el ‘no’ de Ernesto Valverde y se descartaron nombres como el de Michael Laudrup, Paco Jémez o Marcelo Bielsa, recientemente fichado por el Olympique de Marsella. Lucho responde a un perfil de entrenador de sobra conocido por la parroquia culé, que, desde el mandato de Johan Cruyff, ha visto como se ha implantado un estilo de juego admirado por el mundo, que llevó a la excelencia el bueno de Pep Guardiola y que parece que muchos dan por muerto a día de hoy. El ‘tiki-taka’ o el fútbol total reinó en el mundo con el citado Barça de Messi y Eto’o y con la Selección Española en Sudáfrica. 4 años han pasado desde entonces, en los que otras formas de practicar el balompié parecen haber dado con la tecla para desactivar el fútbol de toque. El ‘catenaccio’ de Mourinho o la intensidad colectiva de Simeone vienen suplantando en las finales a los equipos que apuestan por un mayor control sobre el esférico. ¿Supone eso la muerte de un estilo o un simple cambio de ciclo?

Desde luego, hemos visto como equipos de menor perfil han jugado a un fútbol asociativo y precioso que les ha bastado para conseguir sus objetivos. Hablamos del Athletic, el Villarreal, el Rayo Vallecano o el propio Celta. ¿Será Luis Enrique aquel entrenador joven al que le pudo la presión en Italia? ¿O el experimentado futbolista que dirige a los suyos desde un andamio y con un megáfono? El tipo excéntrico pero alejado de los focos que va a volver a la que fue su casa, llega con la lección aprendida desde las lejanas tierras gallegas: hay que encontrar el antídoto al mal de ojo, hay que derrotar a las meigas… a través del buen fútbol.luis-enrique1-807x600

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