Grazie mille, capitano (Capítulo I)

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Por Adrián Rangel

Silencio sepulcral en Milán. Miles de personas se congregaban en el Guiseppe Meazza para un simple partido de fútbol. Parecía un Inter-Lazio más. Pero no lo era. Era la despedida de un símbolo. De una leyenda. Y hubo lágrimas. Muchas lágrimas. Italia, y el mundo entero, se vistió de luto, como si de un gran funeral se tratara. Se vistió de luto porque el sábado 10 de Mayo de 2014, en la ciudad de Milán, el Meazza enmudecía. Colgaba las botas una de las leyendas vivas del balompié moderno. Una leyenda que defendió durante 19 campañas la zamarra ‘nerazzurra’ del Internazionale de Milano.

Pero para llegar hasta aquí hay que remontarse 41 años atrás en el tiempo, y cruzar el charco para llegar hasta la Argentina de 1973. El 10 de Agosto de 1973 llegaría al mundo Javier Adelmar Zanetti, en Buenos Aires. ‘El Pupi’ para los argentinos. ‘Il Capitano’ para la zona nerazzurra de Milán. Desde 1995 defendiendo unos colores y unos valores que le han servido para que el mundo conozca de su obra. Su elegancia, su rabia, su elasticidad, su furia, su ímpetu, su clase, su verticalidad. Todo ello se perderán los fervientes apasionados al fútbol que ahora mismo se encuentran dentro de esos chavales que aún no saben lo que esto significa. Los que hemos podido verlo, no lo olvidaremos nunca.

Su historia, y la nuestra, comienza allí, en Argentina. La camiseta de Independiente de Avellaneda fue la primera que le tocó defender. Sin oportunidades, rápido cambió de aires. Uno de los clubes ya centenarios del país, el Club Atlético Talleres, le dio la oportunidad de debutar profesionalmente. El 22 de Agosto de 1992, en la tercera jornada de la Nacional B saltaba al césped para disputar los últimos minutos del encuentro ante el Instituto de Córdoba. Treinta y tres partidos y un gol le valieron para dar el salto a la máxima categoría del fútbol argentino. Con el Atlético Banfield disputó el encuentro ante River Plate del 12 de Septiembre de 1993, comenzando así una historia llena de éxitos. Dos temporadas en la élite del fútbol argentino bastaron para que alguien en Europa se fijara en él. Y ese alguien fue Massimo Moratti. Sí, sí, han leído bien. Zanetti fue el primer fichaje de la primera era Moratti. Esa que duró desde el 1995 hasta el 2006. El fútbol es tan brillante e irónico a la vez que el presidente que lo fichó se retiró dos veces del cargo antes de que Javier haya dejado el equipo.JAVIER_ZANETTI_CLUB_ATL_TALLERES

En 1995 comenzaba la verdadera historia del argentino. La que se desarrolla en Italia. Esa historia que ha hecho que millones de aficionados a este bendito deporte se postren a sus pies. Una historia cargada de títulos, y de malos momentos. Su debut con el Inter lo hizo en un encuentro ante el Vicenza Calcio, que se encuentra actualmente en la Lega Pro Prima Divisione (algo así como la tercera división española). Lo curioso de ese encuentro fue que el único gol del encuentro lo anotó un todavía desconocido Roberto Carlos da Silva. Aquel que justo al acabar la temporada viajó a Madrid para ocupar el carril zurdo durante once años, sí. Entre tanto, Javier tuvo que esperar casi cuatro meses para poder celebrar su primer gol vestido de nerazzurro. Sería en la victoria por dos goles a cero que su equipo le endosó al Cremonese (ahora también equipo de la Lega Pro Prima Divisione).

Los 90 fueron años de éxitos. De estar en la zona media de la tabla. De estar presente año tras año en la Copa de la UEFA (para quién no lo sepa, actual Europa League). El 96/97 fue uno de esos cursos que duele recordar. Con un Javier Zanetti jugándolo prácticamente todo. 2.886 minutos en treinta y tres partidos de Serie A y tres goles. 931 minutos en diez partidos en la Copa de la UEFA. Unos registros de juego bárbaros. Con toda la ilusión, las ganas y el ímpetu del mundo se plantó ese Internazionale de Milano en la final de la segunda competición europea. Después de eliminar a equipos como el Anderlerchet o el Mónaco, el conjunto de Roy Hodgson, ahora seleccionador británico, se enfrentaba al rocoso Schalke 04 de Jens Lehmann. ‘El Pupi’ fue titular en los dos partidos de la final. Primero en Alemania, donde un postrero gol de Wilmots llamaba a la épica para terminar ganando esa final.FUSSBALL: 1. BUNDESLIGA 97/98 SCHALKE 04 19.12.97

Con este panorama en contra se llegó al 21 de Mayo de 1997. Un Giuseppe Meazza hasta la bandera, con el cartel de ‘No hay billetes’ colgado en todas las taquillas y con un árbitro español, José María García-Aranda, para mediar entre ambos púgiles. 85 minutos tardó en llegar la locura a Milán. Iván Zamorano (quién si no), cazó un balón suelto en el área sacado desde saque de banda por Ince para empatar la final. El espectáculo continuaría en la prórroga. O más bien, en el punto de penalti. Pagliuca y Lehmann bajo palos. El propio Zamorano fue el primero en desaprovechar su pena máxima. Jens se estiró como sólo él sabía hacerlo para poner a su equipo en ventaja. Los alemanes no fallaban y en las botas de Winter estuvo en la final. Engañó perfectamente a Lehmann, pero definió fatal, y el título se escapó delante de miles de interistas.

Un año tuvo que esperar Zanetti, y todo el Inter, para levantar la Copa de la UEFA. Esta vez ya con el formato de partido único para el final, el conjunto de Luigi Simoni se cargó a su verdugo alemán en cuartos de final, tumbó posteriormente al Spartak de Moscú, y se plantó en la final para medirse contra la Lazio. En el Parque de los Príncipes, con otro árbitro español, esta vez Antonio Jesús López Nieto, el Inter de Zanetti, Simeone, Djorkaeff, Zamorano y Ronaldo iba a levantar la copa que el año anterior le arrebató la lotería de los penaltis. En un partido brillante, los de Simoni arrollaron al conjunto de Roma, ese que reunía nombres como Nedved, Negro o Favalli, con un contundente 3-0. Con goles de Zamorano, que se redimía de la derrota del año anterior con otro gol en la final, Ronaldo, y el propio Javier Zanetti, con un tremendo zapatazo desde la frontal. Para que vean qué irónico y brillante es el fútbol otra vez, Zanetti levantó su primer título con el Inter delante del mismo equipo con el que ha jugado su último partido como interista en el Giuseppe Meazza. El fútbol es brillante, irónico, y cíclico.

El 98 trajo debajo del brazo una UEFA y la clasificación para la máxima competición de clubes de Europa, la Liga de Campeones. Zanetti ya tenía su título internacional, pero no bastaba con eso. Al ‘Pupi’ le faltaba una cosa. Un éxito que se venía escapando y que cada vez se veía más cerca, aunque tardaría en llegar.

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