También la Premier del ‘Chino’

Cuenta la historia que el 8 de enero de 1986 Arguineguín, la aldea canaria que once años antes había sido cuna de Juan Carlos Valerón, vio como Eva, una muchacha de ascendencia japonesa, daba a luz al primero de los tres hijos que tendría con Fernando. Catorce primaveras más tarde, el talento iba a despegar de su familia a David Silva, todavía un niño, para instalarlo a dos mil kilómetros de casa, en Valencia, la ciudad que iba a verle crecer hasta convertirse en un artista de primera línea mundial.

David estuvo solo durante años en la capital del Turia, y el día a día no era fácil lejos de los suyos. “Siempre se hacía el fuerte con nosotros, pero a una abuela no la engañan fácilmente, y cuando me llamaba por teléfono le notaba triste”, reconoce Antonia, su abuela paterna. Pero tal y como le insistía su primo Ranzel por el messenger, David aguantó y aguantó hasta que llegó su oportunidad. El cuadro ché lo cedió al Eibar con dieciocho añitos, que aquel curso se iba a quedar a las puertas del ascenso propulsado en gran medida por la magnífica campaña del canario. Su rendimiento en Guipuzcoa le valió una cesión a un equipo de Primera División. Esta vez fue a Vigo, donde demostró tener madera de sobra para competir a primer nivel. Su síntesis con gente como Fernando Baiano, Borja Oubiña o Fabián Cannobio hizo que un Celta recién ascendido sacase billete para la Copa de la UEFA. De cara a la 2006/07, el Valencia lo iba a repescar, por supuesto, y en poquito tiempo Mestalla se iba a volver completamente loca.Valencia's midfielder David Silva (C) ce

Al lado de Mata, Joaquín, Angulo, Villa o Albelda, David se erigió como una de las mayores perlas de nuestro fútbol. Capaz de tirar una pared en una losa, sus cualidades únicas no tardaron en llamar la atención de Luis Aragonés, que con veinte años lo hizo debutar con la selección absoluta, en diciembre de 2006. Unos meses después, una barbaridad suya en Stamford Bridge acercó al Valencia a las semifinales de la Liga de Campeones, pero Didier Drogba no estuvo por la labor de que los chés eliminasen a su Chelsea. El transcurso del tiempo le sentó bien a él, que seguía incorporando impresionantes registros con el balón a la par que su nombre iba creciendo dentro y fuera de las fronteras nacionales, pero no al equipo del murciélago, que fue decayendo económica y deportivamente, haciendo olvidar a ese Valencia gigante que, durante un lustro, estuvo a la altura de Real Madrid y Barcelona. El 1 de julio de 2010, el Manchester City hacía oficial el fichaje de David Silva, un fichaje que dejaba más de treinta millones de euros en las arcas de la entidad valencianista.

Su impacto en Inglaterra fue inmediato. El City, que también se había hecho aquel verano con los servicios de Yaya Touré, consiguió clasificarse para jugar la Copa de Europa 43 años después de su última participación. Y la cosa no iba a quedarse ahí. Al año siguiente, ya contando con un súper delantero como Sergio Agüero, los citizens iban a ganar el tercer título de liga de su historia gracias a uno de los finales más épicos y emocionantes que recuerdan las islas británicas desde la imposición en 1992 del formato Premier League. Con United y City empatados a puntos en la última fecha del calendario, el Etihad, muerto durante 90 minutos, vio como su equipo remontaba un 1-2 adverso al Queens Park Rangers con dos goles en el descuento. El último de ellos, obra del Kun en los instantes finales, desató la más absoluta locura e hizo que en el sector rojo de Manchester guardasen las botellas de champán. No obstante, fueron precisamente los devils quienes se alzarían con el título el año pasado, después de una carrera por el título que redefinió Robin van Persie. Roberto Mancini no sólo perdió el rastro del United antes de tiempo, sino que además su equipo volvió a quedarse por segundo año consecutivo en la primera fase de la Uefa Champions League. Una temporada decepcionante en la que además vimos a un Silva considerablemente peor que el del curso 2011/12. Así lo denota su producción, que decayó en un 50% en relación a asistencias de gol. Pero las cosas iban a cambiar mucho de cara a la campaña 2013/14.PELLEGRINI_2013_14_EDITADO6

Los propietarios árabes del cuadro celeste destituyeron a Mancini y contrataron a Manuel Pellegrini, un hombre con fama de entrenador top en España gracias a sus experiencias en Málaga y Villarreal, donde logró éxitos asombrosos explotando sus plantillas de una manera irreal. Todo parecía dispuesto en Rowsley Street para revalidar el título conseguido dos años antes, pero las cosas no fueron tan fáciles para ‘El Ingeniero’. Chelsea y Arsenal comenzaron a puntuar con una frecuencia abismal, y pese a que goleaba como local, la versión del City que veíamos lejos del Etihad era muy pobre. Tanto que los citizens sólo fueron capaces de sacar 4 puntos de en sus primeros 6 partidos a domicilio, en los que encajaron 4 derrotas. Sin embargo, Pellegrini iba a ir moviendo hilos hasta tejer un equipo que, durante dos meses y medio arrasó a todo aquel que se le puso por delante. Bajo el dibujo del 4-4-2, el conjunto del chileno sumó 11 victorias en 12 partidos. Esa doble punta que tanto le gusta a él, tuvo ésta vez por actantes a Negredo&Agüero, que durante un tiempo conformaron el mejor tándem de Europa. A 29 de enero, todavía con muchísima temporada por delante, español y argentino sumaban 65 goles en partidos oficiales. Pero no estuvo la fortuna de parte del City, y una lesión en el tendón de la corva disecó el mejor momento de forma de la carrera del Kun aquel 29 de enero frente al Tottenham. La victoria en White Hart Lane fue abultada (1-5), pero Pellegrini sabía cuantísimo daño le iba a hacer la baja de Agüero. Sólo cinco días después el City estaba capitulando en casa frente al Chelsea, que se llevó los 3 puntos del coliseo celeste gracias a un zapatazo de Ivanovic.

La estirada trayectoria de los ‘light blue’ en la Carling Cup, de la que terminaron resultando campeones, les hizo tener pendientes varios encuentros de liga, lo que les dejó en apariencia algunos puntos por detrás de los otros contendientes por el título. Esta circunstancia engañó a muchos, que pensaban que la corona iban a jugársela únicamente Liverpool y Chelsea. Más aún teniendo presente la ausencia de Agüero. Pero Pellegrini se sentó tranquilo, bebió agua, y tal y como hizo en su momento con Riquelme, con Cazorla y más recientemente con Isco, puso las riendas del carruaje en manos del futbolista con más imaginación de su plantilla. Hablamos, por supuesto, de David Silva, que ha hecho una segunda vuelta de campeonato verdaderamente escandalosa. Silva no sólo fue el mejor en la eliminatoria de octavos de la Liga de Campeones ante el Barça. Sin el ‘Kun’, Pellegrini le dio la brújula y el canario, propulsando los goles de Edin Dzeko y las diabluras de Samir Nasri, fue guiando a los suyos hacia victorias en todos esos choques que tenían aplazados.SILVA_12

El City tenía ya cara de campeón, pero entonces tropezó en Anfield, hogar de la única escuadra que podía arrebatarle el campeonato. Allí Brendan Rodgers estuvo a punto de hacer historia de la mano de un uruguayo de olfato asesino. Esta era la Premier League de Luis Suárez, pero para ello el Liverpool no podía errar, y la ciencia del azar quiso que Steven Gerrard se resbalase delante de Demba Ba y entonase el “Tierra trágame”. El legendario ‘8’ de Anfield merecía la corona, pero al probársela, el peso de ésta le dobló el cuello. El City fue más regular que ninguno, erró menos que nadie, y por eso es merecido campeón. Ayer mismo venció al West Ham con una autoridad aplastante. Touré, Nasri y el propio Silva, triangularon donde quisieron, y los hammers no la olieron en ningún momento de los 90 minutos. La primera liga de Pellegrini en Europa, la de Fernandinho y Yaya Touré, es también la Premier del chico de Arguineguín, la del hijo de Eva y Fernando, la Premier del ‘chino’ .

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