A Lisboa se va por el Bósforo

Arda-Turan_E3_em93Estamos en Fatih, uno de los mayores distritos de Estambul, y también uno de los más primitivos. Un pico de superficie donde convive casi medio millón de habitantes, y en el que se inserta, bordeando, el Bósforo, el mítico estrecho que comunica al Mar Negro y al Mar de Mármara. Y decimos mítico porque el Bósforo significa mucho más que agua. Su anchura, que varía entre los 750 y los 3700 metros según qué tramos, divide a la capital turca en dos: la Estambul occidental y la Estambul oriental. Es en la orilla europea, en Fatih, entre un marea de tráfico y de barrios con sabor a Bizancio, pegados como sardinas en lata, donde aparece Bayrampasa, la cuna de nuestro protagonista, un chico inquieto que a sus diecisiete primaveras ya sabía lo que era jugar en el equipo de fútbol más potente del país, el Galatasaray.

Nacido en Fatih hace 27 años y medio, Arda Turan llegó hace tres a Madrid para cambiar la orilla del Bósforo por la del Manzanares y convertirse en uno de los key players de un Atlético de Madrid histórico. Llegaron también en aquel verano de 2011 Radamel Falcao, João Miranda o Gabi Fernández, entre otros, y el 27 de diciembre de ese mismo año se uniría Diego Pablo Simeone, la insignia de un equipo que en seis meses se iba a plantar en una final de la Europa League. Y allí estaba Arda, consiguiendo su primera corona de índole internacional en Bucarest, ciudad natal del ídolo de su infancia, Gheorghe Hagi‘el Maradona de los Cárpatos’Aquella noche de mayo en la que aplastaron al Atheltic de Marcelo Bielsa, el fútbol empezó a mirar al Atleti con otros ojos. Luego llegarían el 4-1 al Chelsea en Mónaco, un tercer puesto en liga que asustaba, y la hazaña del Bernabéu, que no sólo les valió una Copa del Rey, sino que también derribó un peldaño histórico, con la primera victoria sobre el Real Madrid en catorce años. Y en todas estas efemérides estaba Arda, un genio con unas dotes excelsas para agarrar la pelota y no soltarla, un tipo con el que cualquier técnico quiere contar para este tipo de partidos.

Hoy su frondosa barba, casi espartana, es icono mediático en España, por no hablar de la celebrity que es en su país, donde se le apoda desde hace años como ‘el Beckham turco’. Dicen que balbucea el castellano, pero a las ruedas de prensa siempre va con Ata, su amigo, su traductor y su mano derecha. Cuando le preguntas por qué no habla español, simplemente te dice que “¿Entonces de qué iba a trabajar Ata?”“Yo creo que nos entendemos por piel, por mirada. Hay gente con la que a veces no es necesario hablar, la miras y hay algo que te conecta, acotaba el Cholo’ hace poco en una entrevista para Jot Down Magazine. Esta noche Stamford Bridge puede conocer al artista de Bayrampasa.

Mourinho tiró la llave al mar en el Calderón, y se encomendó al idioma que maneja el Chelsea. Con Terry y Cahill sacando balones del área como si de ello dependiesen sus vidas, algo en lo que son (casi) únicos en el mundo, los rojiblancos fueron incapaces de penetrar la portería blue. El trivote que formaban Lampard, Mikel y David Luiz basculaban con perfecta sincronización, y ganar la espalda de Azpilicueta o Cole era complicadísimo. El Atleti empujó con todo -hasta 44 veces colgó el balón contra área inglesa-, pero los londineses se mueven cual pez en el agua cuando el partido se instala en estos páramos, y fue imposible meterles un gol. Los pocos tiros limpios que conseguía generar ante tan organizada oposición se iban fuera, o eran atajados por el veteranísimo australiano Schwarzer.Atleti-se-ejercita-en-Stamford-Bridge_em93

Hoy en Londres el contexto será muy distinto. Hoy a ‘The Special One’ sólo le vale la victoria, y salvo sorpresa será mucho menos conservador que hace una semana. Más aun si cuenta, hoy sí, con el fuera de serie que es Eden Hazard.  Los modus operandi que ha manejado durante todo el curso el Atleti son claros: las subidas de los laterales, el balón parado, un robo alto con pase al hueco de Koke, o algún balón que amortice Diego Costa. Es curioso, pero el Chelsea es un equipo que contrarresta bien todas esas virtudes. Van genial por en el juego aéreo, no arriesgan en la salida de balón, y van a tener los noventa minutos a Terry, Cahill, Azpilicueta e Ivanovic pendientes de las arrancadas de Costa. Es probable que el mejor camino para llegar a Lisboa lo conozca el chico del Bósforo. Con Arda ya sano, Simeone puede jugar una carta que no tiene su rival, un futbolista con tempo y talento para castigar la espalda del habitual doble pivote blue. El Atleti ya roza el título de Liga con la yema de los dedos -una proeza en la que sólo creíamos cuatro gatos-, pero quién sabe si Ârda Turan puede hacer que sueñe también con ir a Da Luz a quitarle al Real Madrid la Décima que lleva doce años esperando. No sé a quién van a apuntar las cámaras, pero yo voy a mirarle bien.

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