Frenar a los tres verdugos

Llega un momento del año, terciado ya el ecuador de la primavera, en el que sabes que él va a estar ahí. Temporada tras temporada, cuando se agiganta la dimensión de las eliminatorias de Champions League a medida que se va acercando la final, sabes que va a estar, que Arjen Robben va a estar allí agarrando el balón, cambiando de ritmo, castigando a algún pobre lateral izquierdo. La Copa de Europa es su ecosistema más natural, y eso lo aúpa a un elenco de astros donde sólo hay lugar para los más grandes competidores que jamás conoció este juego. Ayer, no obstante, el Real Madrid mantuvo a raya a su Bayern, y lo hizo gracias a una resistencia defensiva de leyenda.GUARdIOLA_ANCELOTTI_SEMIS_UCL

Guardiola, Ancelotti, la Champions, el Bernabéu. La noche prometía en Chamartín. El partido, que ponía en liza a dos equipo que sumaban catorce Copas de Europa, y que se enfrentaban por sexta vez en semifinales de esta competición, no decepcionó en absoluto. El arranque del Bayern Múnich hizo honor al terror que siembra en la actualidad su nombre en el viejo continente. Fue una cosa imperial. Tanto que para ver la primera posesión sostenida del Real Madrid hubo que esperar 14 minutos -¡14 minutos!-. Se exhibió Toni Kroos en ese primer tramo de una manera brutal. El 39 del Bayern acabó ayer el encuentro con unas cifras salvajes en lo que respecta al pase: intentó 115 pases y erró sólo tres de ellos. Un 98% de acierto que le convirtió en protagonista absoluto del primer tiempo. Pero el trabajo de los de rojo ayer en ese fue tan sumamente coral que sería injusto pronunciar sólo el nombre de Kroos. En cuanto los alemanes la perdían, Schwensteiger y Lahm encerraban a Xabi Alonso, y Ribery y Kroos hacían lo propio con Modric. El Madrid no la olía. La recuperación germana era inmediata gracias a un comportamiento tras pérdida excelso, digno, ésta vez sí, del mejor Barcelona de Guardiola.

El Madrid defendía en 4-4-2, como en la final de Copa de la semana pasada, pero el Bayern dominaba de cabo a rabo, y optimizaba además su dominio del balón generando pequeñas ventajas que le iban acercando al área de Iker Casillas. El juego se refrigeraba continuamente. Kroos y Schwensteiger descargaban a los lados, Mandzukic apoyaba y se movía con inteligencia, y Ribéry y Alaba obligaban a Carvajal a hacer un esfuerzo descomunal. Aunque no eran capaces de traducirlo en disparos limpios -por culpa de Pepe&Ramos-, los de Guardiola tenían sitiado por completo el territorio merengue, y parecía difícil imaginar al Madrid viajando a Alemania con un resultado positivo. Sin embargo, la efeméride del minuto 18 iba a darle tremendo giro argumental a la eliminatoria. Cuando peor lo pasaba el Madrid, su calidad se sobrepuso en una jugada que parecía ensayada en un teatro. Karim Benzema recupera el balón a setenta metros de la portería de Neuer. La deja para Xabi Alonso, que en seguida la suelta a un toque, para Isco. El malagueño atrae a su marca, y hace una pausa de seis segundos, idónea para que Cristiano pueda recibir con comodidad. Mientras todo esto sucede, Fabio Coentrao está corriendo como si no existiese un mañana a la espalda de Boateng. Al lateral portugués no le pesaron los cigarrillos que tanto le han atizado en Internet y puso en marcha una jugada que no le habíamos visto en tres años. Para empalarla estaba allí Benzema, el mismo que había comenzado la jugada. El galo desató el éxtasis de un Bernabéu que no se lo creía.COENTRAO&KARIM_BAYERN

Con el 1-0, el Bayern continuó su discurso, pero el Madrid se desperezó, y subió líneas, y llegarían ocasiones. Primero Di María y luego Cristiano finalizaron transiciones blancas que no habíamos visto en el primer cuarto de hora. El dominio alemán proseguía, pero poco a poco iba perdiendo fuerza, a la par que la figura de Xabi Alonso iba creciendo. Los de Guardiola acabaron el primer tiempo con un 74% de posesión, y habiendo lanzado nueve saques de esquina. Teniendo delante a cualquier otro, el Bayern se hubiera ido al descanso con la eliminatoria semi-resuelta, pero delante estaba la pareja de centrales más dominante de Europa.

La reanudación trajo consigo a un Madrid más fuerte, un Madrid que durante la mayoría del segundo período superó a su contrincante, un Madrid que justificó las cotas de madurez que viene demostrando desde invierno, más o menos desde Luka Modric se convirtió en el marcapasos de este equipo. Los blancos se desplegaron, abrieron las líneas y cambiaron el sentido del partido, que se cocinó entonces al fuego en el que los de Ancelotti hacen daño. El croata se soltó, Di María comenzó a actuar de extremo, y eso permitió sumar a Dani Carvajal, mucho menos oprimido que en la primera mitad. El cuadro de Carletto atacó y el Bayern no podía evitar el intercambio de golpes. Cristiano Ronaldo, que hizo un encuentro muy maduro, rozó el gol un par de veces, pero Neuer se estiró bien. Fue entonces cuando Xabi Alonso se sentó sobre la arena y empezó a pescar como acostumbra. Lo suyo en estos segundos 45 minutos fue una completa exhibición, como la que no pudo dar Arjen Robben en la recta final de la noche. Después de que Guardiola introdujese a Thomas Müller y a Mario Götze en el campo, Ancelotti sacó del campo a Isco por Illarramendi, para apoyar un poco más a Alonso en el centro. El ex malaguista hizo una mala segunda parte con balón, pero bien es cierto que hasta el momento había resultado determinante desde su rol defensivo, ayudando a Coentrao a tapar a Robben. Con su salida, el holandés, que te digo que siempre está ahí, fue una amenaza constante en esos últimos quince minutos. Pedía el balón, en la cal, o más metido al centro, lo agarraba, y empezaba a correr como un demonio, pero casi siempre chocó con Ramos, Coentrao o Alonso, que hicieron ayer un sacrificio monumental, legendario. Los alemanes acabaron el partido con 40 centros a área, y la zaga madridista (Carvajal-Pepe-Ramos-Coentrao) más Alonso con 21 despejes dentro de ella, lo que habla por sí sólo de la épica de su actuación.XABI_ALONSO_BAYERN_SEMIS_UCL2

Pero Robben no fue el único verdugo histórico al que los blancos pararon los pies ayer. Josep Guardiola y el Bayern también doblaron la rodilla anoche. El primero cayó por primera vez en el Santiago Bernabéu después de siete visitas saldadas con cinco victorias -entre ellas aquel famoso 2-6– y dos empates. El segundo es la bestia negra que ha privado al Real Madrid de la final de la Copa de Europa hasta en cuatro ocasiones (1976, 1987, 2001 y 2012). Porque sabemos cuantísima grandeza aúnan, no vamos a dudar de que Arjen, Pep, y el Bayern van a dar mucha guerra en el Allianz. También estará Ribéry, al que ayer sólo vimos “de reojo”. La vuelta será infernal. Seguro. El martes en Baviera, a las 20:45h, veremos si los españoles cierran su hazaña, pero ayer se sobrepusieron a una situación adversa como pocas, y encarnaron hechuras de campeón.

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