La fidelidad a un estilo

PACO_JÉMEZ_e1Desde tiempos inmemoriales, ha habido en la historia de la humanidad personajes destacados de la misma que se han encargado de defender a ultranza unos ideales determinados y, en algunas ocasiones llevando este alegato hasta extremos casi impensables. El primer ejemplo que se me viene a la mente es el del filósofo Sócrates. Este pensador ateniense fue condenado a muerte en su momento por “no reconocer a los dioses de la ciudad” y, a pesar de tener la oportunidad de conmutar la pena capital por el exilio, decidió defender hasta el final esa creencia propia (la verdad o la justicia entre otras cosas). Obviamente no pretendo que esto se convierta en una lección sobre filosofía griega, por todos es sabido que aquí hablamos de fútbol, pero he creído oportuno traer dicho ejemplo a colación por la similitud que guarda nuestro protagonista inicial (salvando las distancias) con un entrenador de la liga española. Hablamos de Paco Jémez.

El técnico canario (considerado cordobés al haberse criado en la ciudad de los Califas), desde que empezara a ejercer como entrenador profesional, siempre ha tenido claro cómo y de qué manera quería hacer jugar a su equipo. Sabemos que el fútbol, y el deporte en general, se fundamenta principalmente en la consecución de resultados. Este y no otro es el objetivo prioritario y, para la gran mayoría de los mortales la forma de alcanzarlo ha importado bien poco. “La cuestión es ganar”, se suele decir. Sin embargo no es esta una sentencia que podamos aplicar al actual técnico del Rayo. Paco Jémez  es un entrenador distinto. Su nivel de exigencia es absolutamente descomunal. Hasta el punto de no quedar satisfecho cuando habiendo ganado su equipo, no lo ha hecho de la manera que al él le hubiera gustado. Esto es, jugando bien al fútbol, practicando un juego vistoso, de toque, puramente asociativo.PACO_JÉMEZ_e3Esta forma tan férrea de defender un estilo propio y de arriesgar en ocasiones en exceso para conservarlo, le han llevado a ser criticado ferozmente  durante la presente campaña en no pocas ocasiones, cuando su escuadra salía goleada por conceder demasiado en defensa. Pero ni siquiera esto ha sido algo que haya hecho a Jémez cambiar de parecer en busca de un modelo más resultadista. Para él “el estilo es innegociable”. Y a base de perseverar en una idea que considera idónea, Paco ha acabado por demostrar que el buen juego no es algo accesorio, sino que realmente se trata del camino más fácil para llegar a la victoria. No significa que discurriendo por dicho sendero se vaya a llegar siempre a la meta, pero al menos sí habrá más probabilidad de conseguirlo.

Esta semana se convertía en el entrenador del Rayo Vallecano con más triunfos obtenidos en la máxima categoría del fútbol español, con 26 victorias en 68 partidos. No está nada mal a sabiendas de que dirige al club con menos recursos económicos de toda la Primera División, que cada verano tiene que reinventarse.

Aun con todo, sus inicios como técnico no fueron del todo fáciles. Recuerdo su primera experiencia como entrenador del Córdoba CF. Llegó  a la que era su casa con las mismas ideas que mantiene en la actualidad. Pero en aquella ocasión los resultados y la fortuna le dieron la espalda. Por aquel entonces, ya se podía atisbar que a Paco sólo le gustaba un tipo de fútbol. Sin embargo, aquel modelo todavía incipiente no tuvo el suficiente vigor para asentarse. No terminaría la temporada 07/08 en el banquillo de El Arcángel. Fue despedido a falta de 11 jornadas con el equipo al borde del descenso. Marcharía poco después a Cartagena, para subir de categoría ( a 2ª) al cuadro albinegro, y una temporada más tarde a Las Palmas. En la isla, a la que llegó a finales de 2010, conseguiría primeramente su objetivo inicial para, en la temporada siguiente volver a ser cesado víctima de los resultados, que no del juego. De hecho, nunca llegó a ser solicitada su destitución por parte de la grada.PACO_JÉMEZ_e4

Pero el fútbol no estaba siendo justo con Jémez y decidió brindarle una nueva oportunidad en la ciudad de la Mezquita. No la desaprovecharía y, a partir de entonces cambiaría su suerte. Fue en aquel año, en la 11/12, cuando por fin el juego brillante que inculcaba y los resultados formaron una simbiosis perfecta . Paco enamoró a Córdoba, logró algo que ni los más viejos del lugar recordaban, como fue pelear seriamente por un ascenso que todavía anhelan los aficionados blanquiverdes. Y lo hizo haciendo desplegar un juego sumamente atractivo, brillante.

Su buen hacer le llevó a firmar por un conjunto de Primera, el más modesto, es cierto, pero eso no le impidió encumbrarlo en “lo más alto” logrando una temporada (la pasada) memorable, histórica, de hecho, colocando al equipo rayista octavo en la clasificación. En esa línea ascendente ha continuado el que fuera defensa central durante su etapa como futbolista, hasta llegar al punto en el que hace ya unas cuantas frases hacíamos hincapié: Jémez es, a día de hoy, historia viva del Rayo Vallecano.

Y porque aunque en esta temporada las cosas no estén siendo “tan fáciles como en la anterior”, el estilo de Paco Jémez sigue dejando huella en el barrio madrileño en el que entrena. El “Rayito” transmite exactamente lo que quiere su entrenador: combina desde atrás, presiona arriba, asfixia a sus rivales y vuelve a triangular hasta conseguir que el esférico perfore la meta contraria. No deja de ser sorprendente, a la par que tremendamente meritorio, que la escuadra vallecana sea la tercera que más pases realiza (solamente superada por Barça y Real Madrid) y que un jugador de su plantilla (Roberto Trashorras) sea el hombre que más veces envía la pelota a sus compañeros con precisión en toda la Liga. Acumula el gallego 2.392 pases (85 de media), más incluso que Xavi, que sí lo rebasa en la media pero no en la cantidad bruta. Ambos son los dos únicos futbolistas de la competición que sobrepasan los 2.000 pases.EL_RAYO_1314_E2

Es realmente significativo y sintomático. Los pupilos de Jémez la tocan, soban el cuero con criterio y lo hacen con acierto en las parcelas del campo más próximas a la portería rival. La posesión casi siempre es suya pero, ahora, además, los marcadores están acompañando. Son 30 jornadas las que se llevan disputadas y “los de la franja roja” ya suman 33 puntos, 5 por encima del descenso, gracias en parte a una brutal racha de resultados en las últimas cinco jornadas, en las que han ganado cuatro encuentros (13 de los últimos 15 puntos).

Lo mejor del asunto es que este sábado visitan en el Bernabéu a un Madrid en horas bajas. Esta vez Paco Jémez sí podrá sentarse en el banquillo. Desde luego que la empresa (vencer en el coliseo blanco) es harto complicada, pero que nadie descarte una sorpresa. Aunque lo podamos intuir o predecir según lo que indica la lógica, desconocemos cuál será el resultado del encuentro. De lo que no cabe ninguna duda es de que el equipo pobre de la capital, con Jémez al frente, saldrá a buscar la pelota y a hacerse dueño de la misma. Porque como ya hemos apuntado anterioremente,“el estilo no se negocia”.

 

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