Cuando nadie lo escuchaba

“A van Persie le centras una lavadora y te la remata”, solía decir un amigo mío. El holandés llegó al Manchester United a mediados de agosto de 2012, en un contexto en el que los vecinos del City amenazaban de manera real la hegemonía de los devils en el fútbol británico. Roberto Mancini, que había estado todo aquel verano suspirando por él -y de hecho a punto de convencerle-, no se cortó en hablar en plata cuando los de rojo se les empezaban a escapar a los suyos en la tabla: “Van Persie es la diferencia entre ellos y nosotros”. Meses después, el United terminó ganando la Premier League gracias a los goles del ariete de Rotterdam. Robin era una navaja. Estaba en el mejor momento de su carrera, y efectivamente remataba lavadoras, porque es que exhibía un repertorio de remates único en el planeta. Había cambiado la carrera por el título, tal y como aseguraba el técnico italiano. Ferguson, sabía que era bueno, pero no hasta tal punto.VAN_PERSIE_TELEGRAPH

Este último mes de agosto, el agosto de 2013, mis padres estuvieron unos días en algún lugar del sur de Reino Unido, y trajeron un periódico de los de allí, de estos con portada a doble página. Era del domingo 18 de agosto, y en la sección de deportes aparecía una foto de Robin van Persie con un “FLYNG STAR” bien grande. ¿El motivo? El sábado por la tarde el holandés había destrozado al Swansea con un doblete de auténtico escándalo. El nuevo United de David Moyes había ganado en Gales con una autoridad aplastante (1-4) y se dibujaba como candidato a la Premier, algo que entonces no sonaba novedoso. Seis días antes, los red devils ya habían ganado en Wembley el primer título de la temporada -el Community Shield– con otro doblete de van Persie. En definitiva, todo iba bien. El United ganaba, Robin marcaba. 4 goles en los primeros 180 minutos oficiales de la temporada hacían augurar otro curso sobresaliente del oranje. Pero las aguas no iban a tardar en ponerse turbias en Manchester. En menos de tres meses las nubes se iban cernir sobre la figura del técnico escocés. El resto ya lo sabemos todos.

La primera campaña de la era Moyes está siendo un absoluto fracaso. Séptimo clasificado en la Premier, a 5 puntos de las plazas que dan derecho a jugar Europa League y a 12 de las de Champions, el United, que regresó medio muerto de Grecia, se dio ayer una pequeña alegría. Y fue gracias a van Persie, ése al que ya nadie escuchaba. El que se ha perdido la mitad de los partidos de su equipo por unas aparatosas lesiones en el muslo. El que ya no es el que era. Anoche en Old Trafford hizo el hat trick menos heroico que se recuerda en una fase final de la Liga de Campeones. Y fue así porque las tres veces que el 20 del United perforó la portería del adversario había existido previamente un error griego. Pero ya se sabe que la Copa de Europa lo magnifica todo, y van Persie tuvo la personalidad y la puntualidad para hacer tres goles. Tal y como necesitaba su equipo. He ahí su proeza.Soccer - UEFA Champions League - Round of 16 - Second Leg - Manchester United v Olympiacos - Old Trafford

Olympiakos, encendido por su contexto en la ida, no fue rival anoche. Teniendo delante a un equipo del montón, los de El Pireo fueron incapaces de mantener las formas, y se dejó notar la falta de grandeza que requieren unos cuartos de Champions League. La eliminatoria estaba resuelta a los 52 minutos. El partido fue horrible. Más aun que el de Atenas. Salvando nombres, quizás sobrevivan Wayne Rooney y Ryan Giggs. El galés, con 4 décadas en las piernas, sirvió un par de centros en el primer tiempo de una calidad sublime. El primero lo cabeceó el propio Rooney a la madera, y el segundo, al pecho de van Persie, se convirtió en el penalty con el que el holandés abriría la lata. Aún con el 1-0, David De Gea evitó el esperpento con dos paradas de súper portero, de esas que levantan a la gente del asiento. Minutos después, ya al filo del descanso, van Persie igualaría la eliminatoria, y luego la machacaría tras el ecuador. Ayer todo el continente ignoraba un posible milagro suyo, y sólo Old Trafford lo miraba, consciente de que, por muy mal que esté, su nombre se escribe con mayúsculas en la historia del fútbol inglés del siglo XXI. Y su zurda privilegiada le dio la razón al “Teatro de los sueños” en una remontada que quedará, como mínimo, grabada en la retina de los aficionados devils.

PD: Se avecinan unos cuartos apoteósicos. El United es hoy por hoy muy inferior al resto de sus compañeros de trayecto, pero ya hemos dicho en alguna ocasión que en la Copa de Europa juegan los escudos y las jerarquías más que las propias plantillas.

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