Under Pressure

Quién le iba a decir al bueno de Pepe Mel cuando tomó las riendas del WBA a mediados de enero que casi dos meses después se encontraría en una situación tan anómala. Tras un tira y afloja con el club inglés, que tenía vacante su puesto de entrenador allá por el mes de diciembre, el ex del Betis acabó llegando a un acuerdo con los dirigentes de la entidad de West Bromwich. Prácticamente era lo que el madrileño quería, resarcirse de su mal inicio de temporada en el conjunto de Heliópolis y experimentar por vez primera en un país extranjero. Tal y como ya comentó el propio Mel cuando se anunció su contratación, la experiencia que se le presentaba no se podía desperdiciar. Siempre había sentido un profundo deseo de trabajar en la Premier, quería disfrutar de una manera diferente de entender el fútbol en las islas británicas, pero, hasta ahora, no ha conseguido hacerlo. Es más, de una situación inicial de cierta euforia se pasó al escepticismo y actualmente, Pepe Mel vive, como reza la mítica canción de Queen, “Under Pressure” (bajo presión).MEL_WBA_EDITADO7

Cuando aterrizó en Birmingham los baggies se encontraban en la decimocuarta posición, con 21 puntos, 3 más que el tercer equipo que ocupaba plaza de descenso. El club blanquiazul había despedido semanas antes a Steve Clarke tras una mala racha de resultados y buscaba ahora un nuevo manager que, además de reconducir al equipo hacia la senda de la victoria y la regularidad en la suma de puntos, le imprimiera un nuevo estilo de juego más vistoso, más de toque. Esto, que suponía una especie de ruptura con respecto a la tendencia de juego histórica de una escuadra tan inglesa como la del Albion, había de materializarse con la contratación de un entrenador de las características del madrileño. Esa era la idea del club y acabó llevándola a cabo, sin importarle posibles hándicaps como el del idioma del nuevo míster.

Pero lo que pintaba de color de rosa en un comienzo acabó oscureciéndose poco a poco, tornándose en un tono marrón, casi negro. Ello ha venido provocado por los números obtebidos en los siete encuentros en los que Mel ha estado sentado en el banquillo del WBA. Su balance actual, bastante deficiente: 4 empates y 3 derrotas, lo que se traduce en 4 puntos de 21 posibles. Es verdad que con él al frente, el Brom fue capaz de plantarle cara a los equipos punteros de la Premier (empates a un gol en casa contra Everton, Chelsea y Liverpool), pero de nada sirve sumar de uno en uno contra los de arriba si a la hora de la verdad, en los enfrentamientos contra los, “en teoría”, rivales de “tu liga”, eres derrotado o incapaz de ganarles en tu propio estadio (tablas contra el Fulham en casa y dos nuevas derrotas a domicilio en el derbi contra el Aston Villa y en el Selhurst Park de Londres  contra el Crystal Palace). En el encuentro restante de los siete, el del pasado fin de semana ante los diablos rojos, acabó con un 0-3 favorable a los de Manchester. Con estas cifras el WBA no solo no ha mejorado los registros anteriores, sino que ha acabado metiéndose de lleno en los puestos de abajo. De hecho, ahora mismo permanece fuera del descenso por el balance goleador, ya que empata a puntos con el 18º clasificado (Cardiff City).

Por otro lado, no es menos cierto que determinadas circunstancias no le han favorecido en absoluto. Se produjeron cambios en la plantilla, luego vino el famoso “caso Anelka” -celebró un gol reproduciendo una quenelleun gesto considerado antisemita en Francia-, con una sanción de cinco partidos para el delantero galo, y las lesiones de algunos de los jugadores clave del equipo. Son los casos de Claudio Yacob, Billy Jones, o del capitán Chris Brunt, que estará ausente al menos durante seis semanas.Crystal Palace v West Bromwich Albion- Premier League

Aun con todo, el técnico parece contar con el apoyo de la gran mayoría de la hinchada de The Hawthorns, pero claro, los resultados han derivado en lo inevitable, rumores en torno a la continuidad de su figura y sobre la validez de implantar un estilo de juego tan diferente al anterior a mediados de la campaña. De momento, en esta especie de escapismo al que está siendo sometido, como si de un truco de magia se tratara, Mel observa como el nivel de agua de la urna en la que se halla inserto no deja de subir. De momento puede respirar, pero habrá de encontrar la llave que le permita salir antes de que el fluido le impida hacerlo. Tendrá una nueva oportunidad de conseguirlo, de cosechar su primera victoria, el próximo sábado en el Liberty Stadium de Swansea. ¿Será la última? ¿Logrará salir airoso? Esperen un par de días para conocer las respuestas. Mientras tanto, estén atentos.

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