Que viene el lobo

El Blue Moon de Richard Rodgers coreado por las gradas del Etihad Stadium suponía el telón de presentación de la primera gran noche del Manchester City en Europa. Los ‘citizens’ debutaban en los octavos de final de la máxima competición continental, aunque para su desgracia, frente a ellos se encontraba el “peor Barcelona de los últimos años“, José Mourinho dixit. En la previa del choque, el debate futbolístico se centró en la posesión de balón, seña de identidad de los culés que ahora pretendía implantar Manuel Pellegrini en el conjunto inglés. Los primeros 15 minutos fueron un monólogo absoluto del equipo visitante: todos sus jugadores tocaron y sobaron la pelota, moviéndola de un lado a otro, balanceándola como un péndulo con la intención de hipnotizar a su rival. No lo consiguieron debido a la gran organización defensiva de los Touré Yayá, Fernandinho, Demichelis y compañía; pero el debate de la posesión se daba por cerrado desde entonces.

Faltó profundidad en los hombres del ‘Tata’ Martino, como otras tantas noches en las que el rival infunde respeto, el Manchester City también temía desmoronarse pronto y dejó que el reloj corriera, agazapado y salivando, con Negredo como letal punta de flecha. Tras los minutos de tanteo, la electricidad apareció en Manchester, los locales comenzaron a tener la pelota y no pretendían hacer otra cosa con ella que no fuera introducirla en las redes que defendía Víctor Valdés. La voracidad de los ‘light blue’ en su estadio surgió en esta segunda etapa del partido, en la que se vieron las mejores oportunidades de la primera parte: un cabezazo de Negredo a centro medidísimo de Navas, una jugada embarullada en el área que abortó bien Valdés, y un disparo a media vuelta del gigante vallecano que demostró (otra vez) porqué lo ama el Etihad.20f5bb592cc149cd9cfbded63ddb3cec

Se llegó al descanso con una sensación de igualdad, pero habiendo visto más los guantes de Valdés que la portería de Joe Hart. La segunda parte duró siete minutos escasos. Un balón en profundidad de Andrés Iniesta para Leo Messi, lo convirtió Demichelis en un error imperdonable, que cayó como una losa en Manchester. Penalti y expulsión del ex malaguista. Comenzó entonces otro partido totalmente distinto. Messi marcó su primer gol en tierras inglesas y el Barcelona tomó el mando para no volverlo a soltar. Sólo los chispazos de calidad y coraje de David Silva rescataron algo positivo del City en la segunda parte. Que el canario es de los mejores mediapuntas del mundo y su zurda es una maravilla de la naturaleza, lo sabe cualquier inglés, pero en España tenemos que verlo por la tele para asegurarnos que contamos con una de las joyas del fútbol actual. Silva y Negredo fueron sinónimo de peligro durante todo el encuentro, sacando balones imposibles rodeados de contrarios y conectando una y otra vez para extraer petróleo de jugadas abocadas a la nada. Sin embargo, ayer no estaba Agüero, y Yaya Touré estuvo poco participativo en ataque. Muy insuficiente para hacerle daño real al Barcelona.

Gerardo Martino supo mover los hilos desde el banquillo y apenas 20 minutos después del 0-1 sacó al campo a Neymar por un Alexis inoperante. Durante los primeros minutos sobre el césped, al chico de oro de Brasil se le vió demasiado nervioso, poco conciso en sus intervenciones. Pero ‘el Gallo’ fue adaptándose a lo que pedía el partido, su equipo tenía la pelota, y el cuarteto Xavi-Iniesta-Fàbregas-Messi seguía haciendo lo que quería con el esférico. A diez del final, un balón de Iniesta, que parece haber vuelto a ser el que era, dejaba a Cesc sólo ante Hart, la jugada acabaría en gol de Gerard Piqué, sumado al ataque como en tantas otras ocasiones; pero el árbitro lo anuló todo por un fuera de juego inexistente. Era un aviso.Manchester City v Barcelona - UEFA Champions League Round of 16

Ya en el 89, con el City volcado buscando el milagro, Neymar se encontró, y encontró también a Dani Alves que entró en el área como una exhalación y tras librarse de Gaël Clichy batió a Hart con un tiro cruzado que se coló entre las piernas del meta anglosajón. Gol muy similar a aquel celebérrimo de Juliano Belletti en la final de Champions de 2006. Gol que bien vale un pase a cuartos de final.

El Barcelona vuelve a creer en sí mismo tras estos dos últimos partidos. No encaja gol, y los de arriba son cada día más letales. Con la vuelta a la normalidad de Neymar, el equipo de Martino obtendrá ese plus de verticalidad e incisividad que se le achaca a veces, y que Pedro y Alexis parecen no poder darle, al menos ante equipos de gran calibre. Jugando con los bajitos, aprovechando al mejor Fàbregas de su carrera, y poniendo bien cerquita a Leo Messi de Neymar Junior, este Barcelona puede aplastar a cualquiera. Tras muchos años anunciándolo, el regreso de la máquina culé parece estar cerca. Así que ya saben, cuidado…Lionel Messi

…que viene el lobo.

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