Tan similares y tan diferentes

El mes de febrero está marcado en rojo en los calendarios de los amantes del fútbol. Es ahora cuando regresa la competición de clubes más laureada de todos los tiempos, la Champions League, y eso a los futboleros “nos pone”. No cabe duda de que la primera ronda de eliminatorias en la que se verán las caras los 16 mejores equipos del viejo continente atrae mucho la atención mediática y ciudadana, y no es para menos. Sin embargo este segundo mes del año no sólo se nutre, en lo futbolístico, de la Copa de Europa, sino que los torneos coperos de los distintos países también cobran cierta preponderancia. Es una época cargada de enfrentamientos, y muchas de las federaciones optan por dejar prácticamente finiquitados los cuadros de “sus copas” a estas alturas de la temporada. Véase el caso español, donde ya tenemos decidida la final. Pero nada más lejos de la realidad, ningún partido que se precie a nivel nacional será capaz de hacer sombra a cualquiera de las eliminatorias de octavos de la UCL, al menos en España.

Parece como si estuviera marcando el camino que diera pie a un análisis de esos choques a nivel continental, pero no es esa mi pretensión. Me quedaré con esas otras competiciones, llamadas del K.O., que quedan ensombrecidas por ese torneo mastodóntico cuya vuelta tanto anhelamos. El caso es que mi sensación es que más allá de los deseos preferenciales que tenemos por presenciar un partido de Champions, los enfrentamientos coperos en nuestro país no gozan del mismo grado de importancia a ojos del espectador por el propio modelo que presenta la competición. Quiero decir con esto que, mientras que en la UCL nos resultaría bastante complicado hacer un pronóstico fiable de quiénes serán los dos últimos supervivientes dado el número de equipos con plantillas galácticas que quedan vivos (Barcelona, Madrid, Bayern, City, PSG, etc.), en el caso de la Copa de S.M. el Rey, cada año parece haber menos dudas entre los entendidos sobre la misma cuestión. Todo el mudo prevé, de la manera más lógica, que serán Barça y Madrid quienes acaben alcanzando la final. De hecho, los culés disputarán su cuarta final de los últimos seis años. En estado de excepción queda la etapa dorada que atraviesa el Atlético de Madrid, que el año pasado consiguió dar la campanada en el Bernabéu.ATLETI_COPADELREY_BERNABÉU

No son pocos quienes dicen que el sistema de eliminatorias en el campeonato copero español está diseñado expresamente para que estos grandes clubes sean quienes año tras año jueguen el título en el partido definitivo. Es verdad que hasta hace unos seis o siete años no era así del todo, pero con las desigualdades económicas que existen entre los poderosos de nuestro fútbol y los más modestos (las cuales se han incrementado en los últimos años) parece cada vez más imposible que equipos de la mitad baja de la tabla alcancen la última ronda del torneo con opciones al título. Ya ni digamos de otras categorías. En definitiva, se hace hartamente complicado competir con los grandes a doble partido. Las opciones de victoria en el global son ínfimas

No obstante esto no puede dar lugar a equívocos. En nada se parecen los formatos coperos del resto de países al nuestro. Y es ahí en donde muchos hacen hincapié, solicitando un cambio en el modelo que conduzca a la Copa hacia un panorama más atractivoVeamos de qué forma organizan este torneo clásico de eliminatorias en tres territorios nacionales con ligas potentes.

INGLATERRA:

El país británico, cuna del deporte del balompié, cuenta con dos torneos coperos, uno de ellos de reconocidísimo prestigio, como es la FA Cup. Es la competición de fútbol más antigua del mundo. En ella participan 737 equipos de las 10 primeras categorías (siendo solo profesionales las cuatro primeras). Todas las eliminatorias (los clubes de la Premier entran en 1/32) son a partido único, habiendo cuando existen tablas un “replay” o partido de desempate en el campo de quien en primera instancia hubo actuado como visitante. Con este formato, no es de extrañar que el vigente campeón sea el Wigan Athletic, que actualmente milita en la Championship (2ª división), y es que como ya venimos comentando, a un único encuentro las opciones de poder desbancar a un rival de superior entidad son mucho mayores. En la edición actual, podemos hallar hasta 6 equipos en octavos que no juegan en la Premier (el propio Wigan, los dos clubes de la ciudad de Sheffield, el Charlton londinense, el mítico Nottingham Forest o el Brighton And Hove Albion).BORINI_SUNDERLAND_chelseagoal

En la segunda de las copas inglesas, cuyo nombre ha ido variando en los últimos tiempos en función del patrocinio y que en la temporada 13/14 es llamada Capital One Cup, el modelo se repite, con la salvedad de que en caso de empate el duelo se decide en los 30 minutos de prórroga o desde el punto de penalti a través de la tradicional tanda, y de que, además, las semifinales se juegan a ida y vuelta. Este año, no será en el mencionado mes de febrero, sino poco después, el 3 de marzo, cuando Manchester City y Sunderland se disputen en Wembley el título. Puede llamar la atención la presencia de los black cats en la finalísma -más aun habiendo sacado del camino a Chelsea y ManUnited-, pero es lo que tiene este formato (a mi entender), que posibilita encuentros como éste. Aunque para sorprendente el Swansea – Bradford de la pasada campaña, que acabaron ganando los galeses por 5-0 (matizar que su rival en la final era de la League One – la cuarta categoría)

FRANCIA:

Al igual que en el caso anterior, el país galo también organiza dos competiciones independientes de copa. Por un lado está la Copa de Francia, famosa porque en ella se dan cita más de 8.000 equipos (también amateurs). Los conjuntos de la máxima categoría entran en liza en la ronda de 1/32, y en caso de empate en el único partido que se disputa en cada ronda, hay prórroga y penaltis. Destaca el hecho de que también participan equipos de los territorios franceses de ultramar, por lo que no es de extrañar ver conjuntos de la Polinesia o de la Guayana Francesa viajando hasta el continente europeo para disputar las primeras rondas. Es un torneo que gusta a las hinchadas de los clubes más humildes, sabedores de que pueden convertirse en verdugos de los equipos más fuertes. Esta semana se han disputado los octavos de final, y como ya venía siendo tendencia, se han producido bastantes sorpresas. En el cuadro resultante, encontramos algunas ausencias notables, como la del PSG, pero sin duda alguna lo más destacado es la presencia de hasta dos clubes amateurs (el AS Cannes y el AS Moulins). También han alcanzado dicha ronda escuadras que no militan en la Ligue 1 como el Angers.

De otro lado encontramos en Francia la “Copa de la Liga”, en la que sólo juegan 44 equipos profesionales, pero con idéntico formato al anterior. Este año no ha habido demasiadas sorpresas y la final la jugarán dos clásicos: PSG y Lyon.

ALEMANIA:

Más de lo mismo en tierras germanas, con la DFB Pokal, torneo copero que se disputan 64 equipos de las primeras cuatro categorías y en las que las eliminatorias vuelven a ser a un solo partido. El dato anecdótico es que el Dynamo Dresden sigue sin poder competir en ella debido a la sanción que le fue impuesta por varios disturbios ocasionados por sus hinchas en una eliminatoria pasada contra el Dortmund.KAISERLAUTERN_pokal1

El matiz en este torneo, siguiendo la línea que venimos trayendo a lo largo del discurso, es que, si bien el formato pudiera dar mayores facilidades a los equipos menos punteros, lo cierto es que la competición viene siendo dominada en los últimos años por los grandes conjuntos de la Bundesliga (Bayern Munich y Borussia Dortmund han ganado 4 de las 6 últimas ediciones). No obstante, a pesar del enorme potencial del conjunto bávaro, la competición permite que escuadras menos punteras avancen dejando en la estacada a otras a priori de mayor calidad. Así ha pasado en la eliminatoria entre Kaiserslautern y Bayer Leverkusen, en la que los primeros (de 2ª división) han apeado al equipo de la aspirina en cuartos y se verán las caras con el conjunto de Guardiola en las semis. Dortmund y Wolfsburgo completan la otra parte del cuadro.

Viendo el panorama que se esboza en estos países, cabría preguntarse si puede la Copa de S.M. el Rey volver a ser un torneo atractivo con el actual modelo. En mi caso, y me temo que no soy el único, la respuesta será indudablemente negativa. Más aún teniendo en cuenta que el potencial de los equipos poderosos no para de crecer en detrimento de los más humildes. La opción más idónea probablemente esté en imitar el formato que mantienen de forma exitosa en otras naciones, claro que eso supondría alterar el orden de dominancia que mantienen las grandes entidades futbolísticas en España (FCB y Real Madrid), o dar pie a que no cuenten con tantas facilidades, y eso a lo mejor no les interesa a quienes manejan el cotarro.

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