Cincuenta y nueve días después

asdsaqwEstamos ya en febrero, y el tramo grosso de la Champions League se va asomando. La de este año va a ser una edición tremendamente emocionante. Casi no hay invitados modestos, y las mejores escuadras de las grandes ligas de occidente están inmersas en esta fase final. Atlético de Madrid, Barcelona y Real Madrid abanderan a España, mientras que Alemania, además de a los vigentes campeón y subcampeón de esta competición, acoge también a Bayer Leverkusen y Schalke, abonando a cuatro participantes a su recta final. Después de pasar algunos años de vacas flacas en Europa, Inglaterra también vuelve a tener a cuatro representantes en esta fase final (Chelsea, Arsenal, Manchester City y Manchester United). Y por último París brinda a un último candidato, a uno de los favoritos, de hecho. El PSG está demostrando que ‘las pelas’ sí que construyen equipos serios, y de alguna manera premoniza el regreso del Mónaco el año que viene a la Liga de Campeones.

En los próximos meses, a la par que vaya avanzando paulatina la primavera, la Copa de Europa va a enfrentar a los mejores equipos del planeta. O no. Cuando uno mira hacia Italia, una de las naciones que más salsa le ha puesto a esta competición en las últimas dos décadas, el sabor se vuelve agrio, amargo. Y es que este año un decadente Milan, cuyas riendas apenas acaba de agarrar Clarence Seedorf, será el único representante del Calcio en estos octavos de final. En el camino ha quedado el Nápoles de Rafa Benítez, que quedó fuera con doce puntos, tras una durísima pugna con Arsenal y Dortmund, en una de las fases clasificatorias más bonitas de los últimos tiempos. Nos dejó una serie de partidos de una magnitud soberbia, como éste. Y por supuesto la Juve. Que nos corten las manos si la Juventus de Antonio Conte no es hoy por hoy uno de los ocho mejores equipos de Europa. Aquí pasaban dieciséis, y no pasaron los bianconeri. Así de cruel es la Champions.SNEIJDER_12

Hoy, cincuenta y nueve días después de aquello, todavía escuece que la nieve y Sneijder nos privasen de ver a Vidal, a Pogba y a Llorente chocar con los grandes del continente. La fase clasificatoria que había hecho hasta el momento la escuadra turinesa no había sido buena, pero bien es cierto que si aquella nevada no hubiese irrumpido la cita de Estambul, la Juve hubiese ganado aquel partido y sería equipo de octavos. Pero la metereología quiso teñir de blanco el césped turco, y lo destrozó hasta convertirlo en un terreno más propicio para Land Rovers con cadenas en los neumáticos que para los piececitos de veintidós artistas. El fango trajo consigo al despropósito, a los errores, pero Sneijder supo hablar el lenguaje de la épica, y metió al Galatasaray en octavos con ese gol, un gol que provocó uno de los rugidos más impresionantes de los que tú has sido testigo nunca.

Los de Piamonte tendrán que conformarse con ganar sin casi oposición su tercer Scudetto consecutivo. Un premio que a los bianconeri, ansiosos de dar guerra en el entorno europeo para terminar de recuperar la grandeza que le arrebató el caso Moggi’, se les queda insuficiente. La Copa de Europa era el gran frente en el que la Vecchia Signora focalizaba su acción esta temporada, pero las cosas no han ido bien. El factor suerte tampoco ha estado con ellos. Y es que el cuadro que dirige Conte sólo ha perdido 4 de los 31 partidos oficiales que ha disputado en lo que llevamos de curso. Sin embargo, tres de esas derrotas han servido para dejarles fuera de dos competiciones. Un resultado inmerecido en el Santiago Bernabéu y la hazaña de Wesley Sneijder les dejaron sin Champions, y a finales de enero un taconazo de Gervinho les echó de la Coppa.?????????????????

La picardía del Apache Tévez, la polivalencia de Arturo Vidal, la elegancia eficaz de Andrea Pirlo, el derroche de Paul Pogba, la fuerza y la inteligencia del esbelto Fernando Llorente, el talento de Claudio Marchisio, la guerra silenciosa de Giorgio Chiellini. Son sin lugar a dudas un equipo de leyenda. Arrollan a cualquiera en el ámbito doméstico, en una liga que, pese a sus altas dosis de contenido extrafutbolístico, continúa siendo una de las más potentes del continente. Y seguramente arrollarían también en el ámbito internacional, pero no les van a dejar. La Europa League, con final en Turín, en su propio estadio, se presenta como una ocasión inmejorable para transmitirle al mundo su imperio, pero no hay consuelo que valga a la Vecchia Signora. Cincuenta y nueve días después de Estambul, el bianconeri lo piensa y le duele. Y le duele cuanto más lo piensa.

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