La suficiencia de un gigante

Con todos unos octavos de final en el horizonte, el Atlético de Madrid no le teme a nadie, y eso lo dice todo. Gastado queda ya cualquier adjetivo posible para los hombres del Cholo Simeone, que este miércoles volvieron a demostrar que el camino a la victoria tiene múltiples lecturas pero siempre dos factores claves: la intensidad y el acierto. No hay partido pequeño, no hay encuentro banal ni de poca trascendencia porque en todos el equipo se juega el orgullo y el brillo del escudo, siendo cada nueva victoria un impulso psicológico para los jugadores, que ya se ven capaces de cualquier cosa. Que se lo digan sino a un tal Raúl García, el cual a los 14 minutos dejó claro que es el jugador más efectivo del Atleti: el navarro cazó un balón dentro del área y lo bajó, escorado y sin peligro aparente, para firmar uno de los goles de la jornada europea. En eso consiste este conjunto, en remar contra los hechos para conseguir hacer posible lo improbable.raulito

Los colchoneros aguantaron atrás las embestidas de un Oporto que se jugaba la vida en el Manzanares. Hasta en cuatro ocasiones los palos evitaron el tanto de los dragones, amén de un penalti que detuvo Dani Aranzubía a Josué. Los portugueses ya no sabían qué hacer para perforar la portería local. Muy activos en ataque y jugando un partido bastante aceptable, dieron la sensación de que no hubieran podido anotar ni aún jugando todo el día. Es la base de la transmutación de un equipo grande a uno de época, ese punto de suerte casi paranormal. Se vio en la final de Copa del Rey en el Bernabéu y anoche, en un partido con mucha menos ‘chicha’ pero que, como diría Diego Pablo: “Es igual de importante”. Mensaje enviado: marcarle un gol al Atlético de Madrid es una misión complicadísima, pues es el menos goleado en Champions junto con Real Madrid y Manchester United (sólo 3 goles), compartiendo también esa vitola en la competición doméstica (9 goles recibidos, al igual que el Barcelona). En resumen, el “grande” europeo que menos tantos encaja es el club del Vicente Calderón: 12 goles en 21 partidos.

El partido finalizó a los 37 minutos de partido, cuando Óliver Torres envió un balón franco para la velocidad y el desparpajo de Diego Costa, que volvió a hacer del fútbol un deporte facilísimo a simple vista. Cabezazo para plantar a Helton y definición en el momento exacto, antes de caer al césped, siendo de nuevo un héroe para su hinchada. El hispano-brasileño es otro jugador del corte de Raúl García: con poca técnica pero una gran fe en sus capacidades. Ambos son el alma de Simeone en el campo y una inspiración constante para sus compañeros.jackson

La segunda parte fue un continuo quiero y no puedo por parte de los visitantes, que se toparon con una zaga segurísima a pesar de que de los cuatro defensores, sólo Miranda es habitual en los onces rojiblancos. Jackson Martínez volvió a ser el mejor del Oporto, como en el partido de ida, complicando en más de una ocasión a Aranzubía y sus escuderos. Con un 60% de posesión, frente al 40% de los colchoneros, y dando 473 pases mientras el Atleti daba 146, los portugueses perdieron… Otra de las claves de este equipo: optimizar al máximo cada balón. Al final no se esforzó demasiado el Atlético y se dedicó a cerrar el partido, sin desgastarse, sin correr demasiado, con una suficiencia insultante ante un equipo que no hace mucho le pintaba la cara y lo apeaba de la máxima competición continental. Cómo han cambiado las tornas.

Rotando las piezas de un puzzle cada vez más competitivo, Diego Pablo Simeone ha conseguido que hombres como Adrián López, Javier Manquillo, Toby Alderweireld y Óliver Torres hayan disputado ya un buen puñado de minutos, aunque como asegura el argentino, no es cuestión de cantidad sino de la calidad de esos minutos sobre el césped. No se pierde un ápice de garra, de casta, de puntería y de valor. Las buenas noticias parecen no acabar esta temporada para el Atlético, a pesar de que su enfermería tiene un buen número de hombres a día de hoy: Thibaut Courtois, Mario Suárez, Josuha Guilavogui… Las cosas marchan como nunca, literalmente, pues jamás se habían conseguido estos números a estas alturas de la temporada en la ribera del Manzanares.

Los octavos de final de la mejor competición del planeta fútbol son la siguiente parada, y por primera vez en muchísimos años, el miedo se instala en el resto de conjuntos. Ojo, que el Atleti sabe cómo conquistar Europa… ya tiene experiencia en ello.

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