Jefe, maestro y tutor

1481419_763942456955443_1012807845_nCuando todos hablan de la nueva versión del Real Madrid, más voraz, afilada y engrasada, alguna que otra voz apunta en la dirección en la que muchos llevamos mirando desde hace tiempo: el regreso de Xabi Alonso. El donostiarra es el típico futbolista que marca las diferencias sin hacer ruido, y aunque cada vez se aplaude más su juego, Xabi sigue con ese trabajo duro y sucio, reemplazando ahora a Khedira, fajándose con todos los centros del campo que le ponen delante, barriendo y repartiendo juego, otorgando un equilibrio envidiable a un equipo acusado de vivir en la cuerda floja desde la llegada de Carlo Ancelotti.

Su silencio se traslada fuera del campo, dónde nunca ha dicho una palabra más alta que otra. Busquen en las hemerotecas. Todo un caballero, respetuoso, educado y sabio del fútbol. El vínculo que crea tanto en el Real Madrid como en la Selección Española con sus compañeros es de una profesionalidad y un ‘buen rollo’ ejemplar. Recuerden su épica celebración del gol de Álvaro Arbeloa ante el Galatasaray. Como si fuera de la familia, vaya.

Los números, como siempre, cantan. Y es que el de Tolosa ha sido el punto de inflexión del Real Madrid en lo que llevamos de temporada. Sin él, el Madrid anotaba 1’68 goles por cada gol encajado en Liga, unas cifras preocupantes cuando hablamos de un equipo que debe aspirar a todo. Sin embargo, en los partidos con Alonso en el césped, esa tendencia a la igualdad entre el conjunto de Chamartín y su oponente se ha visto aniquilada. El ratio ahora se sitúa en 1 gol encajado por cada 17 tantos anotados para los merengues. Lo dicho, una presencia absolutamente decisiva.

Muchos argumentarán que esta mejoría se debe al estado de forma ascendente de hombres como Karim Benzema y Cristiano Ronaldo, sumados a la explosión de Gareth Bale. Y lo cierto es que la archiconocida ‘BBC’ está funcionando a las mil maravillas, perforando porterías de todas las formas imaginables. Sin los tres de arriba, el Madrid no tendría esa capacidad resolutiva, eso es evidente. A pesar de ello, lo que aporta el ex del Liverpool, hace posible que la efectividad de los ‘killers’ blancos se traduzca en puntos. Véase el partido en Vallecas. En aquel encuentro, Xabi Alonso jugó los primeros 45 minutos dejando su lugar en el campo a Asier Illarramendi en la segunda parte. El resultado de la primera parte fue de 0-2. Tras el pitido final, el marcador reflejaba un angustioso 2-3.

Lo dice Cristiano Ronaldo: “El regreso de Xabi ha sido muy importante“. Lo dice Carlo Ancelotti: “Por Navidad pido la renovación de Alonso”. Y es que tras años buscando un sustituto, Florentino dió con un tal Illarramendi, un mediocentro escandaloso pero aún sin las cualidades que requiere un club como el Real Madrid debido en gran parte a su poca experiencia como futbolista de élite. Mientras Asier crece como jugador junto al mejor tutor, los blancos deben atar a Alonso como sea, porque no hay futbolista en el mundo como él… Bueno sí, un tal Sergio Busquets, pero de él hablaremos otro día.

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