Un color especial

melDecían Los del Río que Sevilla es diferente, ensalzaban a la capital andaluza por ese plus único de raza que la diferencia de cualquier ciudad española diciendo que “tiene un color especial”. Lo cierto es que los cantantes de Alcalá y Dos Hermanas dieron en el clavo, sobre todo si nos fijamos en una zona concreta de su geografía, en un lugar único, mezcla estos días de ilusión y, sobre todo, miedo. Me refiero al estadio Benito Villamarín, hogar de un club histórico como el Real Betis, y santuario futbolístico para cualquier amante de las emociones en el deporte rey.

Momentos convulsos se viven en el sur de Sevilla. El conjunto verdiblanco tiene que alzar el cuello y mirar hacia arriba para ver a cualquier contrincante en la Liga BBVA. Sólo dos victorias y tres empates en 13 jornadas ligueras, con un balance demoledor en cuanto a anotación se refiere: 12 goles a favor y 24 en contra. El verano fue movido en Heliópolis, con 13 incorporaciones por 12 salidas del equipo, todas ellas importantes. Las incorporaciones más sonadas como la de Joan Verdú no han dado el rendimiento esperado, siendo relegadas en más de una ocasión al banquillo de forma más que merecida. Se fueron Adrián y Mario para dejar huérfana la línea defensiva de los de Mel, huyeron Beñat y Cañas, el doble pivote que cimentaba el juego del equipo, desaparecieron Dorlan Pabón y Joel Campbell, dejando la delantera sin dos balas muy relevantes.

Nombres que habían formado un equipo competitivo, que practicaba buen fútbol, correoso y alegre. Jugadores que auparon al Betis a un meritorio séptimo puesto, superando a su eterno rival en la tabla. Precisamente el Sevilla es el próximo conjunto que medirá a Pepe Mel y sus pupilos como hombres de fe, hombres que viven en el alambre, y que deberán dar buena imagen en sus dos próximos partidos: el del Sánchez Pizjuán y una complicada visita a Gerland en la Europa League.

RCastroI

Con semejante panorama en el horizonte, los béticos rezan por la vuelta de su hombre clave. Rubén Castro sería el jugador franquicia del Betis si este fuera un equipo de la NBA. El ‘Tiburón’ es la referencia ofensiva del Villamarín, partido tras partido; y cuando un equipo modesto tiene a un jugador de tantísima clase, es imposible que su ausencia no haga temblar hasta los despachos del club. Se acusa a los verdiblancos de haber renunciado a un juego bonito que le había resultado efectivo en estos años, pero lo cierto era que esa efectividad se daba por la presencia de todo un ‘killer’ en la punta como Castro.

Nada más lejos de la realidad, el Real Betis ha demostrado en sus cuatro últimos partidos (ante Levante, Málaga, Vitoria Guimaraes y Barcelona) , apoyado en un gran Álvaro Vadillo, que sigue siendo un gran equipo, falto quizás de la confianza que otorgan los resultados y que las cosas no salgan, ya que en estos encuentros citados, sólo han anotado 4 goles, por 7 recibidos, consiguiendo una victoria y un empate. A pesar de todo yo confío en el equipo de Palmerín, en Pepe Mel, en Jorge Molina al tirar un penalti y en una vuelta triunfal de Rubén Castro en el Pizjuán. Al fin y al cabo, ¿qué es el fútbol sino sensaciones? Sensaciones cada vez mejores en el Betis. Por mucho que diga la clasificación, el descenso queda muy lejos. Sólo resta tener fe y dar respuesta a esa pregunta melancólica de Silvio Rodríguez: “¿Dónde está mi Betis?”.

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