Reservoir Dogs

Estaba anoche buscando fotografías de Ârda Turan en las que se dejase ver bien su su anacrónico look, mientras pensaba en un título chulo para esto, un título con gancho, que suele decirse. En una de esas me da por girar la cabeza y veo a Michael Madsen. “Are you gonna bark all day, little doggie, or are you gonna bite?”, reza el póster. Y entonces pienso: Joder, ¿existe en nuestra liga equipo más “perro” que el Atlético de Madrid?

Los chicos de Diego Pablo Simeone son muy Reservoir Dogs. Se manchan las manos sea cual sea el rival que tienen enfrente, sin reparar en filigranas ni estilos preciosistas. ‘El Cholo’ insiste a su jauría de rottweilers en no dar ninguna facilidad al contrario, en construir artimañas para entorpecerle, en jugar al límite del reglamento. Pero si hoy día eso es lo que tienes que hacer para acercarte a Real Madrid y Barcelona, amén.

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Ya sea en el Calderón o en cualquier otro estadio, los muros aprietan hacia dentro cuando juega el Atléti. La cancha se convierte en una jaula en la que sólo hay sitio para la descomunal intensidad impuesta por los de Simeone. Dentro de esa jaula Ârda, Filipe, Gabi o Villa interpretan los roles de Harvey Keitel, Steve Buscemi, Quentin Tarantino o el propio Madsen.

Jugadores de cartel, jugadores de calidad, jugadores que han costado mucho dinero, se convierten en hombres sin pudores cuando el ‘Cholo’ les grita, en dovermans que muerden hasta en el sector más tranquilo de la hectárea de césped, abandonando cualquier tipo de preocupación por la estética de su fútbol colectivo.

La mejor ejemplificación del futbolista estándar del Atlético de Madrid es Diego Costa. El 2013 del delantero brasileño está siendo verdaderamente espectacular. Tanto que sus cifras goleadoras están destrozando a las del ‘Tigre’ Falcao. Ya son 13 goles en 12 jornadas los que suma el polémico y atemporal atacante. Pese a que su aspecto tozudo puede sugerir lo contrario, Diego es un tipo impresionante. Es impresionante la gran cantidad de deficiencias técnicas que tiene, y cómo se las apaña para ser un jugador igualmente incisivo.COSTA3-EDITADO

Una estadística bastante simbólica es la de los tiros que hace por partido. Costa compartía pichichi, hasta el vendaval del sábado, con Cristiano Ronaldo, rematando hasta 4 veces menos que el portugués en cada cita. El ariete rojiblanco exprime sus recursos de forma absoluta y he ahí su mejor facultad.

Pese a que los trámites legales lo permitan, es cuanto menos extraño que un tipo tan apacible como Vicente del Bosque quiera meter a un tiburón en su piscina de delfines. La razón es que Costa es ese futbolista que odias cuando juegas contra su equipo, pero también es ése que cualquier entrenador quiere tener en sus filas.

Podríamos hablar de la inteligencia y la lectura de Koke, o de la personalidad de Ârda Turan, o del mejor lateral izquierdo de nuestra liga, Filipe Luis, pero tendríamos que ir enalteciendo a Miranda, a Godín, a Courtois, a Tiago, a Mario Suárez… Y es que la temporada de cada uno de los hombres de la rotación de Simeone está siendo magnífica. No debemos dejar de lado el degustar de nuevo los goles de David Villa. El ‘Guaje’, muy sacrificado, al inicio de temporada –le recuerdo jugando casi como centrocampista en el partido del Bernabéu- se rehizo la semana pasada con 4 goles en 7 días, y por fin parece el de antes, el que pugna por ser el gran goleador nacional.

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La temporada está siendo redonda, pero lo cierto es que el fin de semana se ha saldado con mal balance para la parroquia del Manzanares. El Atleti “se deja” dos puntos en el Madrigal, el Madrid aplasta a la Real Sociedad, y acecha a sólo 3 puntos, y el Barcelona prosigue su liderato en solitario, ahora más reforzado tras la victoria en el Villamarín. No obstante, aunque el partido que hace el Atleti ayer no es celebrable, el colchonero de a pie debe verlo con buenos ojos, porque hace unos años este Villarreal, con hechuras de gran conjunto, habría desnudado a su equipo y lo habría mandado de vuelta a casa sin un solo punto. Ayer, sin embargo, los amarillos, que fueron superiores, apenas fueron capaces de penetrar 3 o 4 veces con claridad el área atlética por culpa de la raza defensiva de los rojiblancos, por culpa del que seguramente sea el mejor entramado defensivo de Europa.

Otra vez leeremos que el Atlético de Madrid no es candidato real al título, y otra vez nos convencerán de que no tiene el poder de sus contendientes. Y quizás se olvide que, si no fuese por aquella aguerrida noche de Cornellá, en la que fue superada por los hombres del Vasco Aguirre, la escuadra de Simeone, que acumula ya 20 choques oficiales disputados este curso -13 de liga, 4 de Champions y 2 en Supercopa-, seguiría invicta tras casi tres meses de competición. Esos tres meses recogen, entre otras hazañas, quince días en los que el Atleti derrotó al Zenit de los millones, le levantó un partido al Oporto en el Dragão, y dio toda una auténtica exhibición en el Santiago Bernabéu ante un Real Madrid entregado. Todo gracias a un carácter común, un carácter cuco, canchero, un carácter “perro” que maximiza cualquier resultado.

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