La atrofia azulgrana; y Kaka’

KAKA'2221El actual Barça practica un fútbol desfasado, archiestudiado. Para jugar a eso tienes que hacer circular el balón a una velocidad altísima, y el Barcelona, ni tiene las facultades que tenía antaño para hacerlo – e importante – ni tiene al genial Josep Guardiola. El Giuseppe Meazza de Milán fue anoche testigo directo.

Mientras veíamos al Kaka’ más bello, el que conduce veloz e imparable con esa elegantísima zancada, el conjunto catalán, se estrellaba, como en febrero, una y otra vez, contra el muro rossonero. La aparente “resurrección” del brasileño, arrancando el susurro gritado del graderío de San Siro, el te quiero tifosi, fue lo único novedoso para aquellos que hayan visto las citas recientes del equipo del Tata Martino. Además, por supuesto, del regreso de Leo al once inicial. ¿De verdad este tío lleva un mes out?

El caso es que Kaka’ y Robinho dejaron atrás el presente y empezaron a regalarnos flashbacks. El rendimiento físico de Ricky fue descrecendo con notabilidad pasados los primeros compases del segundo tiempo, pero su primera media hora fue nostalgia pura. En ese intervalo electrizante de recuerdos llegó el gol de Robinho, tras una brillante pared con el propio Kaka’, precedida, todo hay que decirlo, por una gravísima falta de entendimiento entre Piqué y Mascherano.

A raíz de ahí, el Barcelona no cambió nada, pero sí lo hicieron los de Allegri, que regalaron definitivamente la pelota, y los culés demostraron entonces esa atrofia que sufren desde hace año y medio cuando tienen delante a un equipo trabajado. San Siro fue un calco de lo sucedido el sábado en el Sadar, aunque afortunadamente, un Busquets que nunca baja los pistones, recupera un balón que supone el empate azulgrana, que tuvo que llegar en un semi-contrataque, y que tuvo que resolver Messi.

Las opciones en juego estático-posicional se hicieron inviables durante todo el choque, culpa de la telaraña italiana, culpa de la oxidación que sufre el sistema azulgrana. Y es que los del Tata fueron incapaces de producir más de dos tiros claros contra la portería de Amelia a lo largo de los 90 minutos,   

En busca de personificar esa oxidación, uno mira Xavi e Iniesta, que ya no son los de ayer. Y ese súper metódico estilo que caracterizó al mejor Barça necesita a ambos en condiciones muy óptimas para ser incisivo. Y no se aceptan imitaciones. Xavi compite con la frialdad de sus mejores días, pero todos sabemos que en Europa camina al borde del precipicio, y el manchego, lejos de arrancar, atraviesa un momento de forma que está muy por debajo del que ha ofrecido en los últimos años.

El Milan es hoy un depredador menor, y no es amenaza, pero conforme la Liga de Campeones vaya dibujando su recta final, las cosas se complicarán para un FC Barcelona que sigue echando de menos la figura de un ingeniero táctico de la magnitud de Guardiola. Y el sábado viene el pez gordo, con Ronaldo, con Isco y con Di María, y allí no valen maquillajes.

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