Aferrarse al césped

Andrea y Xavi. Xavi y Andrea. El tiempo, ese enemigo implacable del hombre, está a punto de arrebatarnos a dos de los mediocentros puros más inteligentes de la última década. Y quizás a los dos más agradables a la vista. Los más disfrutables. Son la máxima expresión del fútbol de toque y hoy, por desgracia, viven sus últimos episodios a bordo del barco de la élite futbolística del viejo continente.

Tan diferentes y a la vez tan parecidos, Andrea Pirlo y Xavi Hernández pertenecen a una inolvidable generación en plena extinción. La de Lampard, la de Ronaldinho, la de Klose, la de Totti, la de Gerrard. La protagonista de aquel apoteósico Mundial 2006. Mientras algunos como Ballack o Deco han optado ya por la retirada, otros como Del Piero, Raúl o Henry continúan exprimiendo lo que fueron en campos no tan ilustres. Pero entre ellos, existe un tercer grupo. Un grupo de cerebritos que se resiste a la oxidación, que todavía se agarra a las grandes noches. En ese grupo aparecen los nombres de Andrea y de Xavi.pirlo-y-xavi

El catalán cumplirá en enero 34 años e igualará la edad del de Brescia, que tendrá que esperar a Mayo para poner el 35 en la tarta. Ambos han llevado el timón de finales de Champions League. Ambos han sido piedras angulares de las dos últimas selecciones campeonas del mundo. Coleccionan trofeos y presumen de multitud de exhibiciones a lo largo de los últimos 10 años. Pero en el fútbol todo aquel que ha sido rey termina ahogándose en la mediocridad. La decadencia del cuerpo es algo que se puede combatir, pero jamás vencer. Llega un momento en el que las sonrisas empiezan a ser muecas, los pulmones empiezan a fallar y las piernas a pesar. En ese amargo viaje comparten camino en nuestros días nuestros protagonistas. 

Hace un par de semanas ya vimos cómo el Barcelona del Tata Martino se encerraba ante un Ajax no demasiado temible, en el primer repliegue azulgrana que veíamos en muchísimo tiempo. Es obvio que, desde hace algún tiempo, la presencia de Xavi ya no hace circular el balón a la velocidad que lo hacía antaño, y la importancia del sobre el escenario está decreciendo cada vez más, tanto que últimamente se ha llegado a especular con que los culés daban síntomas de que pretendían cambiar su modus operandi.

El 2013 ha sido especialmente cruel con Xavi, bandera inconfundible de ese FC Barcelona tan enfermizamente metódico. Digamos que la realidad le ha puesto la suela en el cuello, y le ha dejado claro lo que hay. Aunque en temporadas anteriores ya dejó entrever que no era el mismo, durante la era Guardiola jamás vimos a un Barça tan frágil como el de los últimos 6-7 meses. En la pasada edición de la Champions League, Milan, Paris Saint-Germain y Bayern Múnich parecieron anunciar el final de un ciclo, la incompetencia de un Barcelona esclavizado por un modelo que ya no funciona, por un estilo desfasado.

Germany Soccer Champions League

Xavi ha sido el mejor espejo de todo eso: la reminiscencia del gran Barça. Verdaderamente, nunca tuvo opciones reales –este año- de ser un jugador diferencial en Europa: cuando no le asfixiaba Schweinsteiger, era Motta, y cuando no era Motta era Muntari, o era Matuidi, o era Javi Martínez, o Ambrosini. Eso sí, cuando veía la más mínima grieta, la más mínima oportunidad, Xavi se adueñaba del esférico y empezaba a mandar. Pese a los esfuerzos por ser fiel a su fútbol, el Barcelona se ahogó, y con él Xavi, el máximo exponente de ese juego de posesión que años atrás había puesto a los azulgrana en la cima del balompié mundial. Lo peor para él y para algunos de sus compañeros es que después del escarmiento del Allianz vino el de Maracaná.

La situación que atraviesa Pirlo es similar, pero con matices distintos. Ni la Juve juega como el Barça, ni Xavi tiene a Arturo Vidal y a Paul Pogba cubriéndole las espaldas. Andrea cuenta con la ayuda dos súper pulmones, casi se puede decir que de primer orden mundial. Eran muchos los que pensaban que el elegantísimo mediocentro aterrizaba en la región piamontesa para gozar de un retiro tranquilo. Nada más lejos. En Turín, Antonio Conte le concebió desde su llegada como una de las piezas que iban a convertir otra vez a la Vecchia Signora en el mejor equipo de Italia. La Juventus ha ganado los últimos dos Scudettos con Pirlo entre sus mejores futbolistas.Pirlo-y-su-barba3

Hoy sigue poniéndote un pase de gol de 40 metros por partido, pero las cosas han cambiado. L’architetto es cada vez más endeble. Aunque suele decirse que es como el vino, que mejora con el paso del tiempo, Pirlo ha llegado a un punto en el que debe pensar y actuar a una velocidad altísima, porque sus piernas ya no responden como antes. Es mucho más lento, y le cuesta mucho más ser determinante. Cuando un control se le va un poco, sabes que perderá el balón. Es inferior y lo sabe, ya no opta a balones divididos.

Tristemente, la Italia que mejor ha jugado al fútbol de los últimos años, la de Prandelli, se va presentar ante el que es –desde el principio- su gran reto, el Mundial de Brasil, con su director de orquesta en el peor momento físico de su carrera.

En el campo soy un superviviente. Yo no soy ni fuerte ni rápido, así que desde niño aprendí a sobrevivir en un sitio donde el cuerpo no me daba para jugar. Lo mío es un milagro. Técnicamente soy bueno, vale, pero me ha salvado la velocidad mental, pensar más rápido. Físicamente soy muy limitado. (…) Yo he de darme la vueltecita, controlar orientado, pensar por dónde me va a salir a presionar, porque como me pille voy al suelo, porque claro, es que no puedo meter ni el codo porque el tío que viene a taparme siempre, siempre, es más fuerte que yo. Es un estrés que no veas. Vivo de ganar un segundo, de situarme donde no me puedan presionar. Es que me paso el partido pensando XAVI6

Son palabras de Xavi en una imperdible entrevista que concede a El País durante la pasada Copa Confederaciones. Lo cierto es que lleva toda la razón. Lo cierto es que define a la perfección su comportamiento sobre el césped, un comportamiento con el que se convirtió en indiscutible en el Barcelona de Rijkaard, el de Deco, Ronaldinho y Eto’o, y le sirvió para ser el que movía los hilos en el de Guardiola, Messi e Iniesta.

Xavi estuvo años a la sombra de Josep Guardiola, que, paradójicamente, sería luego quien haría que se considerase al de Tarrasa entre los mejores centrocampistas del planeta durante algunos años. El Camp Nou esperó, y esperó, y esperó. Los inicios fueron muy complicados, pero hoy, a octubre de 2013, Xavi Hernández tiene el palmarés más envidiado de la historia del fútbol español.

Los primeros años de Andrea Pirlo en el fútbol profesional son semejantes a los de Xavi en cuestiones de falta de oportunidades, o simplemente de falta de bagaje. Comparado a sus 16 años con Roberto Baggio, cuando se le suponía un mediapunta llegador, Pirlo estuvo inmerso en dos traspasos y dos cesiones, pasando por Brescia, Regina e Inter, antes de convertirse en emblema en el Milan. Allí llegó en agosto de 2001, para cambiar la nerazzurra por la rossonera. A lo largo de los siguientes 10 años, la capital lombarda vería como Pirlo se iba  a convertir en un futbolista casi único. En un maestro del fútbol de toque y probablemente en el mejor ejecutor de pases largos del mundo.XAVIePIRLO

Seguramente ese forjado lento por el que tuvieron que pasar el 21 y el 6 es lo que requiere un futbolista de sus características. Impacientes, hoy Juventus y Barça sufren en sus carnes el drama que supone perder a sus futbolistas eje de los últimos años, el de no encontrar a un jugador que pueda cubrir tan gigantesco agujero, que pueda dar ese tipo de prestaciones, y el fútbol, intenta agarrarse a sus últimos coletazos sobre el césped, antes de quedar huérfano de dos genios que serán irrepetibles durante algún tiempo. Ellos no son ni la mitad de lo que han sido, así lo saben y así lo sienten, pero puedes estar seguro de que cuando les llegue el balón, van a cazarlo y van a querer ser los que mandamases en los alrededores de la esfera de cal, porque, como dice Xavi, son supervivientes, cada vez más supervivientes, y aún con las primeras canas, van a aferrarse con todas sus fuerzas al verde.

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