Sonríe Anfield

Acabó la espera y comenzó la Premier League 2013/14 en este tercer fin de semana de agosto. Los brillantes estrenos de José Mourinho y Manuel Pellegrini al frente de Chelsea y Manchester City se llevaron las portadas del lunes y el martes. La del domingo fue para Robin van Persie, que volvió a dejar claro la tarde del sábado, bajo la lluvia de Swansea City, quién sigue siendo el mejor delantero “puro” del mundo. Pero hubo más. Después de unos años sin acercarse por allí, parece que la ilusión ha regresado a Anfield Road.

El Liverpool inaguró la temporada superando el primero de los seis partidos de sanción que le quedan a Luis Suárez, su emblema durante las dos últimas campañas. Lo hizo ganando al Stoke City por 1-0. No se dejen llevar por lo que pueda sugerir el resultado, porque el partido no estuvo precisamente igualado. Los chicos de Brendan Rodgers sometieron a su rival a un vendaval de fútbol ofensivo. Hasta 25 veces tiraron a puerta los reds, 11 de ellas entre los tres palos.

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Daniel Sturridge se ha convertido para muchos de nosotros en un jugador fetiche. Resulta que el tipo coge la pelota y piensa en cómo meterla en la portería. Así de sencillo. El ultra-pragmatismo de cada uno de sus movimientos hace de él un futbolista verdaderamente valioso. Así le avalan 11 goles en sólo 14 titularidades con el conjunto de Rodgers.

Muchos todavía se preguntan cómo el Chelsea se deshizo de él. Sturridge, que llegó a Liverpool en enero de este mismo año, resultó clave en la buena recta final de campeonato que protagonizaron los reds. Su capacidad para crear situaciones de gol fue la gran baza de los de Rodgers para sobrevivir sin Luis Suárez. Y hay que insistir con él porque, en la ciudad de los Beatles, la temporada ha empezado como terminó, y ante el Stoke, Sturridge estuvo entre los mejores. No sólo hizo ese golazo que vale los primeros tres puntos del curso, si no que incidió una y otra vez sobre el área del contrincante. Tanto es así que, durante la primera jornada de esta Premier League 2013/14, únicamente Edin Dzecko (8) y Robin Van Persie (7) tiraron más a puerta que Sturridge, que lanzó al arco defendido por Begovic hasta seis veces.

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Y si hablamos de Sturridge, hay que hablar de la magia de Philippe Coutinho.  El brasileño dio un auténtico recital el sábado. Es extraordinario. Talento puro. Probablemente hoy por hoy, a falta de Suárez, sea el jugador más desequilibrante de este Liverpool. Cada una de sus diagonales hacia dentro con el balón pegado al pie son un cuchillo incrustrándose en el estómago del rival. No hay una de ellas que no produza una ocasión de gol. Sería una sorpresa que no estuviera en el Mundial de Brasil. Se asocia con todos, también con Iago Aspas. El gallego hizo un trabajo descomunal ante el Stoke, confirmando que su buena pretemporada no era producto de la casualidad. Aspas es tremendamente versátil, y el sábado, cuando veía que el balón no llegaba arriba, iba a por él, y se encargaba de avanzar metros tirando paredes con cualquier rojo que encontrase en el camino. Se llevó una merecidísima ovación de Anfield cuando Rasheem Sterling le sustituyó en el 72′. Si el de Pontevedra tiene alguna ventaja, es que llega a la Premier League ya hecho como futbolista. No le costará adaptarse.

No me importaría seguir viendo a Steven Gerrard jugando al fútbol con 50 años. Es siempre una delicia verle. Qué jugador. Historia viva. Sigue siendo tremendamente difícil verle perder un balón. Él, el siempre trabajador Lucas Leiva, y un Jordan Henderson bastante asentado, controlaron cómodamente el mediocampo, apoyados de manera constante por Glen Johnson y José Enrique, que enfocan ya su quinto y su tercer año respectivamente al mando de los carriles de Anfield. Ambos deberán demostrar junto a Daniel Agger y al renacido Kolo Touré que pueden ser una zaga férrea y sin fisuras, como decía Juan Carlos Rivero en el Pro Evolution. La realidad es que la línea defensiva red tiene muchas lagunas, lagunas que pudieron costarle un disgusto el sábado, porque el Stoke, aunque pocas, las tuvo muy claras.

A pesar de ello, los locales fueron muy superiores durante todo el encuentro. El 4-3-3 que puso en escena Rodgers funcionó a la perfección. El tridente Sturridge-Aspas-Coutinho fue un dolor de cabeza constante para el Stoke. Tenerles en la plantilla desde la jornada 1 es la principal razón para creer que el Liverpool mejorará este año. El equipo creció en el segundo tiempo. Las ocasiones se sucedían una tras otra, pero el Liverpool perdonaba y perdonaba y perdonaba. Y estuvo a punto de arrepentirse.

El destino quiso que Simon Mignolet, muy inseguro en la primera mitad de su debut liguero en Anfield, terminase el partido, paradójicamente, con la afición red en el bolsillo. Minuto 86, y un balón aéreo, Agger comete una absurda infracción que le cuesta al Liverpool un penalty en contra que le pudo costar dos puntos. Dispara Jonathan Walters y el guardameta belga se estira a su derecha haciendo rugir a la grada, que en seguida calla. Calla porque el rechace cae a Jones, el 9 del Stoke, a escasos dos metros de la portería local. Pero Mignolet está rapidísimo y tapa la clarísima opción de gol. La grada enloquece. 3 puntos.

El Liverpool no ganaba en su estreno en liga desde el año 2008-09. Aquel año Fernando Torres, Dirk Kuyt y Steven Gerrard, entre otros, pelearon la Premier codo a codo con un Manchester United en el que todavía militaba un tal Cristiano Ronaldo. 

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Los reds encaran la campaña 2013/14 con el objetivo de volver a Europa. Éste es un equipo nuevo, y es obvio que no está aún preparado para disputar el título a los más gallos de Inglaterra (dígase Manchester United, Manchester City y Chelsea), pero, si Suárez finalmente se queda, como todo parece apuntar, no es ninguna locura incluir a los reds en la lucha por la Champions League. Es pronto, y el Stoke no es ni mucho menos un medidor real, pero los de Rodgers vienen jugando un gran fútbol desde finales del curso pasado, y contando con los servicios de un killer de la talla del uruguayo, pueden llegar a pelear con el Arsenal de Wenger y el Tottenham de Villas Boas por una plaza en la Liga de Campeones 2014/15. Europa reclama al gigante inglés, que no es ni la sombra de lo que ha sido, pero, Anfield ve que empieza a levantarse, y sonríe.

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